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ESPECIAL

Extremistas ultraortodoxos de Cisjordania

Dos imputados por el asesinato de la familia palestina Dawabshe

A miram Ben Uliel, de 21 años, del asentamiento cisjordano de Shiló, y un menor de 17 años de la zona de Samaria, fueron imputados por asesinato y complicidad por la muerte de tres miembros de la familia Dawabshe en la localidad de Duma, tras un ataque que realizaron en julio pasado.

El menor, cuyo nombre no ha sido revelado debido a su edad, también es sospechoso de estar involucrado en actos de vandalismo contra la Abadía de la Dormición de la Virgen María en Jerusalén.

Según el documento, Ben Uliel preparó unas botellas con un líquido inflamable, y se dirigió a la aldea de Duma en medio de la noche. Tras pintar la palabra “venganza” y una estrella de David en una pared, incendió una casa que resultó estar vacía; luego abrió la ventana de un dormitorio de otra vivienda, arrojó la otra botella y huyó.

Los cuatro miembros de la familia Dawabshe fueron atrapados por el fuego. Los padres, Saed y Reham, y su hijo mayor Ahmad, de 4 años, consiguieron alcanzar la puerta envueltos en llamas, en tanto que el bebé Alí, de 18 meses, quedó en su cuna. Los vecinos evacuaron a los sobrevivientes, en grave estado, a un hospital.

Saed y Reham fallecieron posteriormente debido a las quemaduras. El niño Ahmad ha sido intervenido quirúrgicamente varias veces, y se está recuperando en el Hospital Sheba de Tel Hashomer, cerca de Tel Aviv.

Otros sospechosos de ataques contra ciudadanos palestinos están siendo procesados, pero aún pesa el secreto legal sobre estas investigaciones. El primer ministro Benjamín Netanyahu afirmó que no se tolerarán actos terroristas por parte de judíos, y que se hará justicia en estos casos.

Por otra parte, la corte del distrito de Lod sentenció a seis jóvenes judíos ultraortodoxos, incluyendo cuatro menores de edad, por vandalismo y “disrupción del trabajo de la policía”. Los jóvenes, residentes del asentamiento de Yizhar cerca de Nablus (Shjem), llevaron a cabo una serie de ataques contra fuerzas de seguridad israelíes en el verano de 2013, arrojándoles piedras, quemando neumáticos y agrediendo a los policías que patrullaban la zona. El ministro de Justicia afirmó que estos ataques representaron un serio riesgo para la ley y la seguridad nacional. En la decisión, la corte estableció que “detrás de estos actos hay una ideología según la cual el Estado de Israel es ‘el enemigo’, y que considera la violencia como un medio legítimo para combatirlo”


Con información de Aurora y The Jerusalem Post.

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