DOSSIER

Escritores judíos en la URSS (II)

Tres testigos del totalitarismo del siglo XX

Continuando la primera entrega de esta serie que iniciamos en septiembre pasado, en esta oportunidad presentamos a tres escritores fundamentales de la Rusia del siglo XX, quienes supieron sortear y sobrellevar los horrores del estalinismo, construyendo sólidas obras que hoy nos ayudan a comprender mejor aquellos difíciles días, no tan lejanos de los nuestros

Iliá Ehrenburg: las tribulaciones de un hombre

Kiev, entonces parte del imperio ruso, fue el lugar donde vino al mundo Iliá Grigórievich, en el año 1891, en una casa de padres judíos no demasiado religiosos.

Durante la revolución de 1905, el joven estudiante Iliá se involucró con los bolcheviques y participó en actividades subversivas, por lo que luego es detenido por la policía zarista. Logra su liberación con la condición de que emigrara del país, y París fue el lugar que eligió como refugio, ciudad que habría de convertirse en su segunda casa.

En la “Ciudad Luz” se relacionó con los emigrados revolucionarios y publicó sus primeros poemas de corte simbolista; colaboró con varios periódicos rusos, y regresó a su país en 1917, tras el triunfo de la Revolución de Octubre, asumiendo las ideas del comunismo. Participó en la guerra civil en Ucrania, y poco después de haber presenciado de primera mano el horror de la guerra, marchó de nuevo a París en 1921 como corresponsal de la prensa soviética.


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Iliá Ehrenburg en español

  • España, república de trabajadores. Madrid: Crítica, 2015.
  • Gente, años, vida (Memorias 1891-1967). Barcelona: Acantilado, 2014.
  • Julio Jurenito. Madrid: Editorial Capitan Swing, 2013.
  • La fábrica de sueños. Madrid: Melusina, 2008.
  • Por esos años publicó su novela más célebre, Las extraordinarias aventuras de Julio Jurenito y sus discípulos (1921), sátira de la civilización europea, en la que el protagonista lanza una ácida mirada no exenta de ironía, humor y provocación, que desnuda las sociedades americana, europea y eslava de la época.

    Regresó de nuevo a la Unión Soviética en 1924 y, durante algunos años, participó en las actividades de los círculos literarios de Moscú, además de impulsar el Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, en el que intervendrían figuras como André Gide, Louis Aragon, André Malraux, Boris Pasternak e Isaac Bábel. Al estallar la Guerra Civil Española, marcha a España y se involucra en el conflicto como periodista; así lo testimonian sus libros Corresponsal en España, Aquello que ocurre al hombre y España, República de trabajadores. Posteriormente viaja a Francia, al enterarse de la ocupación de París por las tropas alemanas (1940), experiencia que da pie a su novela La caída de París (1942), galardonada con el Premio Stalin.


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    El trabajo periodístico de Ehrenburg durante la guerra germano-soviética le dio gran popularidad en la URSS; sus crónicas eran famosas por su carácter incendiario, que animaba a los soldados soviéticos, y sus artículos de esa época fueron recogidos en tres volúmenes titulados La guerra (1942-1944).

    Por esa época Ehrenburg se unió a otros intelectuales y artistas judíos en el Comité Judío Antifascista, que promovía el buen nombre de la Unión Soviética en el extranjero durante la guerra. Desde allí compiló, junto a Vasili Grossman, el célebre Libro negro, que denuncia los atropellos contra los judíos en la URSS, obra que no vería la luz en Rusia hasta la perestroika*. Sorprende que cuando Josef Stalin en persona mandó a disolver dicho Comité, no asesinara a Ehrenburg, como sí hizo con el resto de sus compañeros en 1952.

    Afortunadamente para Ehrenburg, Stalin murió en 1953. Sin la sombra del “Padrecito” mordiéndole los talones, al año siguiente actuó en favor de la rehabilitación de los intelectuales condenados por el régimen soviético, publicando el ensayo Sobre el trabajo del escritor, y la novela El deshielo, una obra alegórica sobre los abusos y la opresión del régimen de Stalin, cuyo título pasó a ser emblemático de la década.


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    En 1963, con el fin del “deshielo”, Ehrenburg fue objeto de la censura oficial, aunque siguió disfrutando de una posición relevante en los círculos literarios hasta su muerte, ocurrida en 1967 en Moscú. Tenía 76 años.

    Ehrenburg escribió alrededor de cien libros, incluyendo obras de poesía, ficción, política e historia, pero particularmente son recordados sus seis volúmenes de memorias, Gentes, años, vida, editados en español en 2014. Un libro imprescindible para quien quiera conocer de cerca los horrores y grandezas del siglo XX.


    *Vea el dossier “El Libro Negro, la saga de una obra histórica monumental”, en NMI Nº 1846: http://bit.ly/2c8eVm6

    Boris Pasternak y la epopeya del Doctor Zhivago

    Boris Pasternak nació en 1890 en Moscú, en una familia de artistas. Su padre, Leonid Pasternak, era un famoso pintor y profesor de la Academia de Artes Plásticas de San Petersburgo; y su madre, Rosa Kaufman, una célebre pianista y profesora de música. Su padre se convirtió del Judaísmo al Cristianismo ortodoxo ruso, conversión que tuvo un gran impacto en el joven Boris, por lo que no es extraño encontrar en sus poemas muchas referencias cristianas.

    A partir de 1908, Pasternak estudió Filosofía, Derecho y Música en la Universidad de Moscú, y amplió sus estudios en Marburgo, Alemania, para finalmente dedicarse por entero a la literatura.

    De regreso en Moscú en 1914, publicó su primera colección de poemas, El gemelo entre las nubes (1914), de inspiración futurista, a la que siguieron Por encima de las barreras (1917) y Mi hermana, la vida (1922), que revelan una nueva estética basada en inusuales asociaciones de imágenes y en una mirada filosófica a la naturaleza y la historia. A pesar de la censura a la que fueron sometidos por el régimen soviético, estos libros ejercieron una notable influencia en los escritores de su país.


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    Boris Pasternak en español

  • Cartas del verano de 1926. Barcelona: Editorial Minúscula, 2012.
  • Días únicos. Madrid: Visor, 2012.
  • Doctor Zhivago. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2016.
  • La infancia de Liuvers. El salvoconducto. Poesía de Yuri Zhivago. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2013.
  • Hacia 1931 publicó una nueva colección de poemas caracterizados por su intimismo: El segundo nacimiento, obra que lo consagró como un magnífico poeta de la Rusia de su tiempo, aunque los críticos comunistas le reprochaban que su poesía no siguiera la línea establecida por el “realismo socialista”, lo que hizo que después de esta fecha pudiera publicar solo dos libros más de poemas, En trenes de la mañana (1943) y La vastedad terrestre (1945).

    En estas condiciones pierde la protección de las autoridades soviéticas durante la “Gran Purga” de los años 30, y es enviado al Gulag, de donde consiguió escapar.

    Su única novela, Doctor Zhivago, fue rechazada por las editoriales soviéticas por su crítica al comunismo en su país, pero mereció el reconocimiento internacional después de que se publicara en Occidente, originalmente en Italia en 1957, siendo traducida inmediatamente a 18 idiomas, además de adaptarse con éxito al cine por David Lean en 1965. La novela volvió al cine en 2002, dirigida por Giacomo Campiotti.

    Doctor Zhivago presenta una visión panorámica de la sociedad rusa de los años de la Primera Guerra Mundial, la Revolución de 1917, la Guerra Civil de 1918-1920, hasta los años posteriores. El protagonista, el médico Yuri Zhivago, es un intelectual cuyas convicciones religiosas e independencia de espíritu no se avienen con la teoría y la práctica del régimen soviético.

    Al publicar Doctor Zhivago en Italia, sin el consentimiento del gobierno de la Unión Soviética, Pasternak fue objeto de duras críticas. Poco después llega la noticia del otorgamiento del Premio Nobel de Literatura correspondiente al año 1958, lo que agrava su situación.


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    En octubre de 1958, fue expulsado de la Unión de escritores de la URSS. En el pleno del Comité Central de la Unión de las Juventudes Comunistas, su jefe, Vladímir Semichastny, desacreditó a Pasternak ante 14.000 personas, tildándolo de “oveja sarnosa” que se plegaba a los deseos de los enemigos de la Unión Soviética con “escritos llenos de calumnias”. Concluyó diciendo: “Si comparamos a Pasternak con un cerdo, un cerdo no haría lo que él ha hecho”, porque un cerdo “jamás defeca allá donde come”.

    Pasternak aceptó el Premio Nobel, pero fue denunciado como traidor por varios grupos comunistas soviéticos, tras lo cual anunció públicamente su voluntad de rechazar el premio. Envió una primera carta de agradecimiento a la Academia Sueca, contando lo “agradecido” y “sorprendido” que estaba, y días después, bajo la intensa presión del gobierno soviético, escribió esta segunda: “Considerando el significado que este premio ha tomado en la sociedad a la que pertenezco, debo rechazar este premio inmerecido que se me ha concedido. Por favor, no tomen esto a mal”.

    Amenazado con ser expulsado de la Unión Soviética, y presionado por la KGB, Pasternak murió en Peredelkino, cerca de Moscú, en 1960, a los 70 años.

    Doctor Zhivago se publicó por fin en la Unión Soviética en 1988 debido a la recién inaugurada “apertura” (glasnost) política del presidente Mijaíl Gorbachov, y su autor fue rehabilitado oficialmente. En 1989, su hijo Yevgueni fue autorizado a recibir el Premio Nobel en nombre de su padre.

    Decidí que es mejor gritar… El silencio es el verdadero crimen contra la humanidad.

    Nadezhda Mandelstam

    Nadezhda Mandelstam, contra toda esperanza

    Nacida en Sarátov en el seno de una familia judía de clase media en 1899, Nadezhda Hazin pasó los primeros años de su vida en Kiev, para luego estudiar arte. Hay que decir de entrada que su vida hubiera sido poco conocida a no ser por el encuentro con el que luego sería su esposo: Osip Mandelstam, uno de los mayores poetas rusos de todos los tiempos.

    Con Osip contrae matrimonio en 1921, y con él viviría en varias ciudades de Rusia, siendo testigo de excepción de las reuniones literarias de la llamada Edad de Plata de la poesía rusa, de la que su esposo formaba parte.

    En 1933, Mandelstam compuso el poema satírico “Epigrama a Stalin”; como no podía escribirlo, pues significaba una inmediata condena de muerte, tuvo que memorizarlo, y su esposa lo ayudó en la tarea, convirtiéndose en su memoria, grabando en su mente ese y otros poemas para más adelante trascribirlos. Pero el poema llegó a oídos de las autoridades.

    Después de tres años de detención en Voronezh, se permitió a los Mandelstam regresar a Moscú. Eso sucedió en 1937. Se mudaron varias veces, pasando por el Volga, Leningrado y Kalinin. En mayo de 1938 el poeta fue nuevamente arrestado, interrogado y enviado a un campo de trabajos forzados en Vladivostok, en camino al cual murió en diciembre de 1938.


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    Nadezhda Mandelstam en español

  • Contra toda esperanza. Barcelona: Acantilado, 2012.
  • Luego de la muerte de su esposo, Nadezhda vagó por diversos lugares, huyendo de un posible arresto, soportando el diario temor de ser apresada por los agentes de seguridad del Estado por ser la esposa de un “enemigo del pueblo”. Mientras, sobrevivió como profesora de inglés en pequeñas ciudades de provincias, hasta que en 1956 se le permitió regresar a Moscú.

    Una vez allí, comienza a escribir sus libros fundamentales: Contra toda esperanza y luego Esperanza abandonada, en los que narra las trágicas vivencias de su esposo y sus compañeros de generación. En estas memorias hace un análisis de su vida y critica duramente al Estado soviético. Ambos libros despertaron reacciones intensas, ya que en ellos denunciaba a múltiples colaboradores del régimen. Fueron escritos cuando Nadezhda tenía 65 años. Antes de eso, nunca había escrito nada.

    Las memorias fueron publicadas en Occidente quince años antes de que el “deshielo” ruso permitiera su edición en el idioma original. A propósito del nombre de los textos, es de anotar que el título de estas memorias guarda un juego de palabras, pues “Nadezhda”, en ruso, significa precisamente “esperanza”.

    Nadezhda Mandelstam murió en 1980 en Moscú, a la edad de 81 años, luego de haber consagrado su vida a salvaguardar y divulgar tanto en la URSS como en Occidente la obra de su marido, memorizando la mayor parte de ella, pues no confiaba en las versiones impresas. La tenacidad de Nadezhda en preservar los trabajos de su esposo se ha convertido en un icono de lo que puede significar la poesía en Rusia.

    Joseph Brodsky, otro gran poeta ruso, la frecuentó durante sus últimos años, y a propósito nos deja este conmovedor retrato suyo:

    “Yo la vi por última vez el 30 de mayo de 1972, en aquella cocina suya, en Moscú. Era hacia el atardecer y estaba sentada, fumando en el rincón, en la densa sombra que hacía el alto aparador en la pared. La sombra era tan densa, que las dos únicas cosas que se podían distinguir eran el débil parpadeo de su cigarrillo y sus dos penetrantes ojos. El resto —su cuerpecito bajo el mantón, sus manos, el óvalo de su cenicienta cara, su pelo, gris como la ceniza— estaba consumido por la sombra. Parecía un resto de un gran fuego, como una pequeña pavesa que arde, si la tocamos”.

    FUENTES

  • Itongadol
  • Joseph Brodsky. Menos que uno. Madrid: Siruela, 2006.
  • www.biografiasyvidas.com
  • www.elpais.com
  • www.wikipedia.org
  • 1 Comment

    1. Belén rondon dice:

      Exelente publicación para conocer más de los grandes de la literatura.

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