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Franja de Gaza: la hipocresía de la ONU

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Restos del mortero disparado desde Gaza que impactó el 29 de mayo en los terrenos de un preescolar israelí en la región de Eshkol, causando daños en la fachada y los alrededores. Afortunadamente los niños aún no habían llegado (foto: The Times of Israel)

Hoy, martes 29 de mayo de 2018, los niños de un jardín de infantes en Israel estaban prontos para iniciar su día escolar. Hoy, martes 29 de mayo, las agencias de noticias escribieron en forma escueta y muy clara esta información: “Representantes de la Unión Europea y las Naciones Unidas condenaron el martes el lanzamiento de más de dos docenas de proyectiles de mortero desde la Franja de Gaza hacia el sur de Israel, ambos calificándolo de “inaceptable”.

El embajador de la UE en Israel, Emanuele Giaufret, y el coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio, Nikolai Mladenov, se centraron en uno de los morteros que golpeó un árbol en el área de recreación de un jardín de niños en la región de Eshkol, menos de una hora antes de la llegada de los menores. “Cuando los niños se estaban preparando para la escuela esta mañana, una andanada de cohetes lanzada desde Gaza cayó sobre el sur de Israel”, escribió el emisario de la UE. “Uno aterrizó afuera de un jardín de infantes. Conozco la capacidad de recuperación y la resiliencia de las comunidades en el sur de Israel, pero los ataques indiscriminados son totalmente inaceptables y deben ser condenados sin reservas”.
Mladenov dijo en un comunicado que estaba “profundamente preocupado por el lanzamiento indiscriminado de cohetes por parte de militantes palestinos de Gaza hacia comunidades en el sur de Israel, al menos uno de los cuales golpeó en las inmediaciones de un jardín de niños y pudo haber matado o herido a niños. Esos ataques son inaceptables y socavan los esfuerzos serios de la comunidad internacional para mejorar la situación en Gaza”, agregó el enviado de la ONU. “Todas las partes deben actuar con moderación, evitar la escalada y evitar incidentes que pongan en peligro la vida de palestinos e israelíes”.
Gracias, señor Mladenov, por su preocupación. Usted quiere que todas las partes actúen con moderación. ¿Cuáles son las partes para usted? ¿Un movimiento terrorista que tiene como centro de su existencia asesinar judíos en todo el mundo? ¿Esa es una parte? Si usted fuera presidente o primer ministro de un país al que bombardean con 57 misiles a sus habitantes en una hora, un jardín de infantes es uno de los blancos de los disparos, y hay varios heridos ¿qué decisión moderada tomaría? ¿Qué les contestaría a los padres de los niños?
No se preocupe tanto, señor Mladenov. De todas formas, su credibilidad está tan minada como la del organismo que representa. Haga lo que haga Israel para defender a sus ciudadanos, usted y varios países más, que hoy están en absoluto silencio, dirán que las acciones israelíes son “desproporcionadas”. Ya vimos hace un mes a los que solidarizaron con terroristas armados, que lo que querían hacer es lo que intentaron hoy. Los que se solidarizaron, especialmente países, dijeron que eran “civiles”. Los que bombardean jardines de infantes ¿también son civiles?
Hoy, 29 de mayo, no sabemos qué sucederá mañana y pasado, o la próxima semana. Sabemos que el odio no se desvanecerá. Que los jardines de infantes seguirán siendo blancos de Hamás. Que Israel seguirá reaccionando, como hoy mismo lo está haciendo Bélgica ante un atentado terrorista islámico que asesinó a tres civiles en Lieja. A nadie se le ocurre acusar a Bélgica de “desproporcionada”. Y es lógico. Fue agredida.
Y también sabemos que Mladenov y varios países seguirán agitando la bandera de la “proporcionalidad” en lugar de buscar, si no paz, al menos tregua, mostrar que sirven para algo más que pomposas reuniones y retórica vacía.
Pero a la larga, vaya si sabemos que esperar algo diferente es pedir lo imposible.

Carta del lector Eduardo Kohn en El País (Montevideo, Uruguay)

 

 

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