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Herzl, el sueño que se hizo realidad en Hebraica

KEHILÁ

Historia y perseverancia en una sola escena

Herzl, el sueño que se hizo realidad en Hebraica

Un ambiente teatral único que muestra su incansable lucha por lograr establecer el movimiento sionista y llegar a completar sus objetivos en la política internacional

E n el marco la celebración de los 120 años del Primer Congreso Sionista, el CSCD Hebraica, de la mano del Departamento de Educación de la Organización Sionista Mundial y su representante en el país, la Federación Sionista de Venezuela, presentó la pieza teatral de la compañía israelí Orna Porat llamada Herzl, el sueño que se hizo realidad, los días 30 y 31 de marzo, en el Salón Jerusalén “Flora y Simy Murcián”.

La obra, escrita por Gil Tchernovitz, crea un ambiente que invita a la audiencia a participar en ella, conocer los pasos de Herzl a través de su incansable lucha por establecer el movimiento sionista y llegar a completar sus objetivos en la política internacional, con el fin último de la fundación del Estado de Israel.

“Es indispensable mostrar esta obra a todos los que sea posible, en las comunidades de la diáspora, y mostrarla en ivrit, ya que agrega un valor inestimable siendo la lengua de nuestro pueblo. En nuestro caso, pudimos adaptar la presentación en hebreo, con una traducción simultánea que acompañó cada momento de la pieza”, indicó Anabella Jaroslavsky, directora ejecutiva de Hebraica.

La obra contó con la participación de los estudiantes de 4º, 5º y 6º grado, así como una sección de 7º y 8º del Sistema Educativo Comunitario. Igualmente, se integraron jóvenes de los movimientos juveniles que hacen vida en la comunidad (Noar Le Noar y Hashomer Hatzair), el Círculo Edad de Oro en pleno y público de la kehilá. Además, se realizó una función especial para dirigentes comunitarios.

Por su parte, los empleados de Hebraica también tuvieron la oportunidad de disfrutar de esta significativa obra, dándoles a conocer un poco más de la historia y la importancia que tiene Israel para los judíos en todas partes del mundo.

El actor Amichai Pardo se acercó vestido de Herzl al recreo del Prematernal Tip Tipot, dejando su impronta en las mentes de los más pequeños de la institución, quienes bailaron y lo reconocieron como un visitante insigne.

Para conocer un poco de la vida de Pardo, conversamos con él y esto fue lo que nos comentó:


—¿A qué edad se inició en la actuación y su trabajo en la compañía Orna Porat?

—Orna Porat es el mayor teatro para niños y jóvenes en Israel, fundado en 1970, cuyo objetivo principal es la creación de un teatro infantil profesional, ya que también ellos merecen tener buenas producciones como las de los adultos, e incluso mejores.

Aprendí a actuar en el Seminario Drama School Kibutzim hace casi 30 años, y allí tuve el privilegio de trabajar con algunos de los directores más originales y creativos como Rina Yerushalmi, ganadora del Premio Israel, cuando dirigió un inolvidable Hamlet con Moisés Kaufman como su ayudante de dirección, y Shuli Rand como Hamlet.

En Orna Porat mi principal interés es recordar grandes figuras judías históricas para ser un modelo para los niños, que los sientan cercanos a ellos, y que sientan que pueden cambiar el mundo, como lo hicieron grandes personalidades, como Theodor Herzl, Janusz Korczak y Eliezer Ben Yehuda.

Creamos un monodrama histórico sobre lo que vivió Herzl, un niño destinado a crecer para ser un líder. Le contamos a la audiencia de la realización de su sueño y los inspiramos a que todos puedan llegar a ser pequeños “Herzls”.


—¿Cómo fue tu experiencia en esta gira con Herzl?

—Mi experiencia principal en esta gira fue el cambio de mi punto de vista. Herzl no era israelí, era un judío que vivió en la diáspora, lo cual me permitió entender su misión de llegar a todas las comunidades judías, a cada niño, de ciudad en ciudad, y decirles acerca de la visión sionista, hablarles sobre su sueño. Esta gira se realizó en las ciudades de Nueva York, San Francisco, Miami, Chicago y aquí en Caracas.

El paisaje de la producción Herzl, un sueño que se hizo realidad es el conjunto de los judíos que se encuentran en diversas partes del mundo, representados en la figura de Herzl. A través de esta obra he recibido la satisfacción de muchos de ellos ubicados no solo en Venezuela, sino en toda América del Norte.


—¿Cómo fue la experiencia en Caracas y qué opina de nuestra comunidad?

—La comunidad de Caracas fue un descubrimiento para mí, conocí a una gran familia, un kibutz cálido y emocional. Todos los sentimientos de los miembros de la comunidad se expresaron con lágrimas y risas durante la obra. Me encontré con todas las edades y es como encontrarse con partes de un solo corazón. Otra cosa importante es que sentí que el sionismo está vivo y existe en Caracas, observando a través de un espejo pequeño lo que tienen en lo más profundo de sus corazones. Nunca olvidaré mi presentación aquí. La situación que se vive los hace estar muy unidos y cerca los unos de los otros. La forma en que Anabella Jaroslavsky me recibió en su casa fue simbólica, como si ella representara a toda la comunidad judía de Caracas. Ella abrió mi corazón y me hizo ser un mejor actor. Esta forma de hacer hajnasat orjim (recibimiento de huéspedes) no la hay en otros lugares.


—¿Hay diferencia en realizar Herzl en Israel y en la diáspora?

—Realizarla en la diáspora fue una misión que me puso en contacto con mi lado judío, a diferencia de mi parte israelí. Sentí lo duro que era el trabajo de Herzl de influir en los judíos que formaban parte de su tierra natal en la diáspora, y lograr que su cultura, lengua, hábitos, trabajo y conexiones pasaran al sueño desconocido que estaba dibujando “un Estado judío”. Como actor debo ser honesto y mantener mis creencias en el sionismo, y ponerle a mi actuación todo lo que siento por Israel.


—¿Algún mensaje final?

—Creo que el Departamento de Educación de la Organización Sionista Mundial ofrece la oportunidad de mantener una relación directa, cara a cara, entre los judíos en la diáspora y los israelíes, lo cual es importante para ambas partes. La educación y el arte son grandes puentes para cumplir esta misión. Me voy de Caracas con una familia amplia y más grande, prometiéndoles que cuando esté en Israel, voy a decirle a los niños acerca de la gran familia que tengo ahora en Caracas y cómo se siente ser un judío en la diáspora.

Gracias a cada uno de ustedes, Anabella, Jessica Scheinberg, Karina Beraha y Leah Essusy, y todas aquellas personas que lo hicieron posible.

Laura López

Gerencia de Comunicaciones e Información del CSCD Hebraica

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