Preguntas y respuestas sobre Jerusalén
15 Diciembre, 2017
La auténtica respuesta palestina al discurso de Trump sobre Jerusalén
15 Diciembre, 2017
Mostrar todo

Jerusalén en la lógica de Trump

Generic selectors
Sólo coincidencias exactas
Buscar en los títulos
Buscar en los contenidos
Buscar en los mensajes
Buscar en las páginas
Filtrar por categorías
1665
1667
1679
1680
1683
1684
1685
1686
1687
1965
1987
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
2019
2020
2021
2022
2023
2024
2025
2026
2027
2028
2029
2030
2031
2032
2033
2034
2035
2036
2037
2038
2039
2040
2041
2042
2043
2044
2045
2046
2047
2048
2049
2050
2051
2052
2053
2054
2055
2056
2057
2058
2059
2060
2061
2062
2063
2063 impreso
2064
2065
2066
2067
2068
2069
2070
2071
2072
2073
2073-A Solo Web
2074
2074-A Solo Web
2075
2076
2077
2078
2079
2079 Impreso
2080
2080 impreso
2081
2082
2083
2084
2085
2086
2087
2088
2089
2090
2091
2092
2093
2094
2095
2096
2097
2098
2099
2100
2101
2102
2103
2104
2105
2106
2107
2108
2109
2110
2111
2112
2113
Cartas
Destacados
Destacados Anteriores
Dossier
Dossier Anteriores
Ediciones Anteriores
Especial
Gastronomía
Información
Israel/Diáspora
Kehilá
Leer para creer
Magazine
Noticias
Opinión
Parashá
Raíces
Shivá
Uncategorized
Vida Religiosa
XL
XLI
XLII
XLIII
XLIIII
XXV
XXXIX
XXXV
XXXVI
XXXVII
XXXVIII

OPINIÓN

Jerusalén en la lógica de Trump

Alberto Moryusef Fereres*

C Cuando Rómulo y Remo llegaron a la desolada colina Palatina para fundar su aldea en el año 753 a.e.c., Jerusalén era desde hacía 250 años capital de Israel y el Templo de Salomón dominaba, majestuoso, todo el paisaje. Sin embargo, es a Roma a la que se conoce como ciudad eterna. Por ello, en un mundo regido por la lógica, el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Donald Trump debería causar el mismo revuelo que causaría haberlo hecho con Roma e Italia, es decir, ninguno.

En un mundo regido por la lógica, el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Donald Trump debería causar el mismo revuelo que causaría haberlo hecho con Roma e Italia, es decir, ninguno

Pero con relación al pueblo judío nada parece llevarse por la lógica. Mientras en el derecho internacional el reconocimiento mutuo y la fijación de fronteras entre Estados son temas de negociaciones bilaterales, en el caso de Israel y sus vecinos estos asuntos se debaten a nivel global, y terceros países se abrogan el derecho de opinar. Y si de ciudades capitales se trata, a cada nación se le respeta el derecho de nombrar la suya, salvo a Israel. Para ello se valen de una coartada: la misma resolución de la ONU que en 1947 propuso la creación de los Estados árabe y judío en el territorio entonces conocido como Palestina le otorgó el estatus de corpus separatum (cuerpo separado), usando su triple santidad como excusa para desconocer el derecho de los judíos sobre su capital histórica. Se puede decir que la aceptación judía (de hecho no había otra opción) avaló esa internacionalización –que según el plan de la ONU sería temporal–, pero el desconocimiento de los árabes y la guerra que desataron dieron al traste con ese plan. Tras la guerra, la ciudad quedó dividida entre Israel y Jordania.

La continua oposición árabe a la existencia de Israel, que en 1967 recuperó el este de la ciudad incluyendo la Ciudad Vieja y el Monte del Templo –lo que permitió reunificar la ciudad–, sumado a la manipulación del tema de los refugiados por parte de la Liga Árabe, estimularon a que los palestinos exigieran a partir de entonces un Estado propio con capital en Jerusalén, algo que nunca había existido ni se había planteado.

La solución del problema palestino se centró, sobre todo a partir de los malogrados acuerdos de Oslo, en la fórmula de dos Estados para dos pueblos, con fronteras mutuamente reconocidas y conviviendo en paz, cuyo estatus final se debe alcanzar por medio de negociaciones entre las partes que hoy están estancadas. Dentro de esa lógica, las medidas unilaterales pueden entorpecer la solución, pero Palestina solicita y obtiene su admisión en diferentes organismos internacionales, y promueve el boicot contra Israel, entre otras acciones de ese tipo que se toleran, mientras de manera automática se rechazan la construcción de viviendas en el este de Jerusalén por parte de Israel o la decisión de Donald Trump que hoy nos ocupa.

Trump sabe todo lo anterior, como también lo saben los palestinos a pesar del pataleo, y los líderes occidentales que han mostrado “preocupación”. La diferencia está en reconocer esas contradicciones, y aparentemente eso es lo que hizo Trump, ejecutando una ley del Congreso de Estados Unidos de 1995, cumpliendo una promesa electoral e introduciendo con ello un nuevo elemento, arriesgado pero apegado a la justicia histórica, que se verá materializado cuando la embajada de Estados Unidos se instalé en la auténtica Ciudad Eterna… si llega a hacerlo.

Coloquialmente, se dice que la prueba de la locura es repetir interminablemente una misma acción esperando un resultado distinto. En la antilógica que rodea a Israel puede que sea lo contrario. “After all, tomorrow is another day!”, habrá pensado el impredecible Trump.

*Miembro de la Junta Directiva de la CAIV

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

demuestra que no eres un robot *

Close