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DOSSIER

La Galilea: el mayor “jardín” de Israel

Sami Rozenbaum

La Galilea es una región situada al norte de Israel. Es la única que no tiene terrenos desérticos, y en ella se localiza buena parte de las tierras dedicadas a la agricultura. El lago Kinéret, también llamado “Mar de Galilea”, es la principal fuente natural de agua del país, y en la región existen varias poblaciones de gran importancia histórica y religiosa.

El terreno en Galilea es mayormente montañoso y, gracias a su altura promedio de 600 metros sobre el nivel del mar, disfruta de un clima más fresco que el resto de Israel.

LA GALILEA EN DATOS

Límites

Norte: frontera con el Líbano.

Sur: Valle de Jezreel.

Este: lago Kinéret y Valle del Jordán.

Oeste: llanura costera y valles de Acre y Zevulún.

Superficie: la región geográfica de la Galilea se adentra en el Líbano, llegando hasta el río Litani y el Valle de Tiro. Tiene un área de 3.350 kilómetros cuadrados, de los cuales 2.440 se encuentran en Israel.

Mayor altitud: monte Merón (1.208 metros).

Población: aproximadamente 1.600.000 habitantes, 20% del total de Israel.

Ciudades principales: Natzeret o Nazaret (75.000 habitantes), Nahariya (55.000), Acre (48.000), Afula (47.000), Carmiel (45.000), Tiberias o Tiberíades (43.000), Zfat o Safed (35.000), Kiriat Shmoná (24.000).

(Fuente: Wikipedia)

En el Tanáj se la denominaba Guelil Hagoím (“región de los pueblos [diferentes]”), pues la habitaban numerosas comunidades extranjeras junto a las tribus israelitas de Asher, Naftalí, Isajar y Zevulún; de allí proviene su nombre hebreo, Ha-Galil. Siglos después fue escenario de varias batallas de los hasmoneos (macabeos) contra los seléucidas helenistas, hasta que la recuperaron para el restaurado reino de Judea.

El área tiene importancia para los cristianos; el pueblo de Natzeret (Nazaret) y el lago Kinéret (“Mar de Galilea”) figuran en forma destacada en los evangelios al narrar la vida de Jesús. Décadas más tarde, Flavio Josefo (Yosef ben Matitiahu), comandante militar de la Galilea que se rindió ante las huestes de Vespasiano en el año 67 e.c., la describió como una región “excelente para la agricultura y ganadería, y rica en bosques de todo tipo”.

Tras la caída de Jerusalén en el año 70, el Sanedrín, máxima legislatura religiosa y civil de Judea, se trasladó a la ciudad galilea de Tiberíades. Allí terminaron de escribirse la Mishná (siglo II e.c.) así como el Talmud de Jerusalén (siglo IV), pues la región siguió contando con una significativa población judía tras la deportación de la mayoría de los habitantes de Judea dispuesta por Roma. Algunas comunidades judías siguieron viviendo en Galilea a través de los largos siglos en que la ocuparon sucesivamente bizantinos, musulmanes, cruzados y mamelucos.

Durante la Edad Media, la ciudad de Safed, ubicada en las colinas cercanas al lago Kinéret, se convirtió en un centro de saber y misticismo judío: muchos cabalistas se establecieron allí para reverenciar el sepulcro de Rabí Shimón Bar Yojái, autor del Zóhar (“Esplendor”), obra fundamental de la Cabalá. En esa ciudad vivieron también el rabino Itzjak Luria, llamado Haari (“El León”) y Yosef Caro, autor del Shulján Aruj, código de la ley judía.

Un dato importante es que en Safed se estableció la primera imprenta del Medio Oriente –y presuntamente de todo el continente asiático– en el año 1578, con la cual se editaron libros en hebreo.

Hogar de pioneros

En 1882 comenzaron a llegar a Éretz Israel los jóvenes precursores del movimiento sionista, quienes se establecieron en la Alta Galilea. Allí fundaron Rosh Piná, la primera población creada por los judíos en su tierra ancestral en dieciocho siglos, a la cual siguieron varias más. Degania Alef, el primer antecedente de un kibutz, se fundó al sur del lago Kinéret en 1909.

Un acontecimiento que marcó la historia del renacimiento de Israel fue la defensa de Tel Jai, emplazamiento que los árabes atacaron en 1920, donde murió Yosef Trumpeldor, uno de los héroes nacionales de Israel. La importancia de Tel Jai radicaba en que era un enclave judío en el norte de la Galilea, con el objetivo de mantener la región dentro del área definida por la Declaración Balfour como parte del “hogar nacional judío”. Más tarde se crearon en esa zona varias de las poblaciones de “torre y empalizada” que permitieron asegurar la Alta Galilea ante los ataques provenientes de Siria y el Líbano, durante la Guerra de Independencia.

Un hito importante fue la adquisición en 1921, por parte del Keren Kayemet LeIsrael, del Valle de Jezreel, y en 1934 el Valle del Hule. Requirió una ardua labor desecar los pantanos maláricos y habilitar los terrenos rocosos, para lograr convertir esos valles en dos de las áreas agrícolas más importantes del Estado de Israel.

Tras la independencia, la Alta Galilea estuvo sometida a frecuentes bombardeos desde el Golán sirio. Durante la Guerra de los Seis Días de 1967 Israel ocupó el Golán, lo cual puso fin a esta permanente amenaza contra la población.

La Galilea tiene un gran atractivo turístico, y su variada gastronomía es uno de los factores que la favorecen.

Población diversa

Al igual que en tiempos bíblicos, la Galilea actual sigue siendo Guelil Hagoím: aproximadamente la mitad de sus habitantes no son judíos. Una importante proporción es de árabes musulmanes, a los que se agregan drusos, circasianos, maronitas y beduinos.

Entre estos últimos grupos los drusos son los más numerosos (unos 130.000), y los más profundamente integrados en la sociedad israelí; muchos de sus miembros ocupan puesos destacados en la política, la economía, las artes y el ejército.

Los circasianos son una población originaria del Cáucaso. La Rusia zarista los masacró y expulsó en el siglo XIX, y una parte de ellos llegó al Imperio Otomano, incluyendo Éretz Israel. Originalmente eran cristianos, pero los turcos otomanos y los tártaros de Crimea los convirtieron al Islam sunita. A pesar de ser musulmanes, se sienten identificados con el Estado de Israel y sus hombres prestan servicio militar en Tzáhal. Su población israelí es de aproximadamente 4.000, casi todos en la Galilea.

Los maronitas constituyen una rama del catolicismo originaria de Siria y el Líbano, y la mayoría de sus integrantes aún vive en esos países; su número en Israel ronda los 7.000.

Recientemente se ha incrementado la proporción de israelíes que migran desde las grandes ciudades hacia la Galilea, sobre todo haredim, debido a los altos costos de la vivienda en el centro del país. Sin embargo, esta región muestra un menor desarrollo económico y educativo que la parte central de Israel. En 2005 se creó un ministerio dedicado al desarrollo del Néguev y la Galilea, y desde 1993 existe una agencia específica para Galilea, adscrita a ese ministerio.

La Galilea tiene una fuerte importancia simbólica para Israel, porque allí permanecieron viviendo judíos sin interrupción desde tiempos antiguos. De hecho, en la aldea de Pequiín ha vivido una familia, los Zeinati, que puede jactarse de que sus antepasados jamás abandonaron Éretz Israel, por lo que su linaje no conoció la diáspora. Actualmente Margalit Zeinati es la única sobreviviente de esa familia que vive en Pequiín, símbolo viviente del vínculo del pueblo judío con su tierra ancestral.

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