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Leer para creer

Sami Rozenbaum

Director

E n los próximos días va a llegar a Israel un grupo de 25 destacados escritores, encabezado por Mario Vargas Llosa. Su objetivo, como informa el portal español eldiario.es, será llevar a cabo una investigación de una semana con la finalidad de “preparar un libro conjunto que recuerde en 2017 el 50 aniversario del inicio de la ocupación israelí de los territorios palestinos”.

Esta actividad está siendo organizada por varias ONG y “activistas anti-ocupación”, entre las cuales, por supuesto, destaca Breaking The Silence (“Rompiendo el silencio”), de la que ya hemos hablado en estas páginas. El libro será editado por Ayelet Waldman y Michael Chabon, será publicado en inglés por la gran editorial Harper Collins, se traducirá a por lo menos siete idiomas, y verá la luz en distintos países simultáneamente en junio de 2017; esto es, en el 50 aniversario de la Guerra de los Seis Días. Evidentemente, este proyecto implica una inversión económica muy importante.

Entre los participantes se contarán la ganadora del premio Pulitzer australiana Geraldine Brooks, el estadounidense Dave Eggers, el británico-hindú Hari Kunzru, la irlandesa Eimear McBride y la nigeriana Taiye Selasi. También participará el guionista y escritor árabe-israelí Ala Hlehel. Las ONG organizadoras les ofrecerán un tour por Ramala, Hebrón, Jerusalén Oriental y la llamada Área C, según indica la nota. Las “atracciones” que seguramente recibirán mayor atención serán la cerca de seguridad que construye Israel, algunos asentamientos judíos, así como puntos de control, en los que puede suponerse que los visitantes se tomarán muchas selfies.

El artículo no menciona si los escritores contratados para este proyecto van a reunirse con funcionarios o personas comunes israelíes para contrastar opiniones, aunque de seguro serán agasajados por la Autoridad Palestina en pleno, encabezada por Mahmud Abbas. Tampoco habrá nadie que les explique por qué Israel entró en esos territorios en primer lugar, como consecuencia de una guerra que no deseaba.

La nota tampoco menciona a la Franja de Gaza, que Israel administró desde 1967 hasta que se retiró unilateralmente en 2005, tras lo cual se ha convertido en un enclave del terror. Es dudoso que en sus reuniones les ofrezcan información sobre la campaña de odio —no solo contra Israel sino contra todos los judíos— que se lleva a cabo a través de los medios masivos y el sistema educativo palestinos. ¿Les mostrarán las industrias israelíes de Cisjordania, donde miles de palestinos reciben ingresos muy superiores al promedio, pero que están en peligro por la campaña BDS? ¿Se enterarán de las decenas de miles de habitantes de Cisjordania que trabajan diariamente en territorio israelí? ¿Hará Vargas Llosa, quien no es conocido precisamente por sus simpatías hacia el Estado judío, alguna investigación sobre la progresiva retirada israelí de Cisjordania en los años 1990, proceso que el terrorismo palestino destruyó? ¿Sobre cómo Israel continúa entrenando a la policía palestina, o sobre el peligro de que Hamás se apodere de ese territorio debido a la impopularidad de la AP?

El resultado de este proyecto es perfectamente previsible: un libro melodramático, lleno de fotografías conmovedoras, donde se retratarán casos anecdóticos sobre las dificultades de la vida en Cisjordania y la maldad del “ocupante sionista”, pero que no mencionará la corrupción ni el autoritarismo de la AP, que desvía hacia pozos sin fondo miles de millones de dólares de las donaciones que recibe constantemente de todo el mundo. Tampoco quedará espacio para referirse al terrorismo de adolescentes palestinos contra israelíes, incitados por lo que les muestran en la televisión o en internet como única salida a sus problemas.

“Estoy segura de que las perspectivas de estos autores contarán la ocupación de una forma que tocará los corazones de mucha gente en Israel y alrededor del mundo, y subrayará la necesidad urgente de acabarla”, señaló Yuli Novak, directora de Breaking the Silence. Pero ese libro no será un aporte a favor de la solución, mientras no haya un cambio de actitud entre la dirigencia palestina.



En agudo contraste con lo anterior, un sirio que vive en Turquía, Aboud Dandachi, abrió recientemente un sitio web titulado Thank you Am Israel o “Gracias pueblo de Israel” ( www.thankyouamisrael.com ), con el que intenta recopilar los casos en que el gobierno o ciudadanos israelíes, o simplemente judíos de otras partes del mundo, han ayudado a refugiados de la guerra civil siria, muchas veces incluso salvándoles la vida.

La nota de la Agencia Judía de Noticias, que se basa en una larga entrevista realizada por el portal israelí Ynet, explica que Dandachi, de 39 años y experto en tecnología de la información, trabaja actualmente para una firma canadiense. Su familia, perteneciente a la denominación sunita, vivía de la ciudad de Homs. Recuerda que su padre y él mismo debieron abandonar su país por falta de trabajo, pues los empleos estaban reservados exclusivamente a los partidarios del régimen de Bashar al-Assad; su madre murió a causa de un accidente porque no existían centros asistenciales en el lugar.

Dandachi recuerda: “Crecí con principios como que los judíos son nuestros enemigos, los judíos son malvados. Pero la guerra me mostró que los judíos son las personas más humanas y generosas de este tiempo. Cuando veo que Hezbolá y los iraníes vienen a matarme, que debo irme de mi propia casa porque me echan mis compatriotas sirios, y al mismo tiempo escucho que hay judíos e israelíes que ayudan a mis hermanos, entonces cambia mi manera de ver las cosas”.

Dandachi, quien ya había expresado su aprecio por Israel a través de las redes sociales desde que llegó a Estambul en 2014, agrega: “Israel está haciendo exactamente lo que debe hacer. No toma parte en la guerra, pero ayuda a los sirios heridos que necesitan asistencia. Y no hablo solo del gobierno. Hay israelíes y judíos que ayudan a los refugiados sirios en Jordania, Grecia, Serbia y Estados Unidos. Nadie culparía a los judíos y los israelíes si decidieran desentenderse y decir que no es un problema suyo. Eso es lo que están haciendo muchos países árabes. Los países del Golfo, por ejemplo, cerraron las puertas a los heridos y los refugiados sirios”.

Luego se pregunta: “¿Por qué ser enemigo de los judíos? Mientras Dinamarca y Suiza confiscan lo que traen consigo los refugiados, mientras Donald Trump nos difama y tantos países nos dan la espalda, hay judíos que incluso arriesgan sus vidas para ayudarnos. Ellos nos tendieron una mano, ¿Por qué estar en contra de quienes nos ayudan?”

Dandachi finaliza: “Hay tantas historias que quiero contar en mi sitio, tantos casos de judíos e israelíes que ayudan a sirios y que nadie conoce. Nosotros, los sirios, no podemos hacer por ellos lo que ellos hacen por nosotros. Entonces, por lo menos debemos decir gracias”.

Ante ciertos mensajes que están circulando a través de las redes sociales, Nuevo Mundo Israelita se ve en la necesidad de reiterar que el procedimiento para adquirir la nacionalidad española por parte de los sefardíes, según la nueva ley aprobada en ese país, debe llevarse a cabo exclusivamente a través de la Asociación Israelita de Venezuela, única entidad reconocida por las autoridades de España para emitir los respectivos certificados. Asimismo, los procedimientos ante el Estado español son totalmente gratuitos.

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