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Leer para creer

Sami Rozenbaum

Director

L a campaña sistemática para demonizar a Israel que lleva a cabo la Autoridad Palestina se extiende a las ruedas de prensa que ofrecen los funcionarios políticos occidentales. Allí, periodistas palestinos hacen preguntas sesgadas con la intención de distorsionar y manipular los hechos, y además dar la impresión de que esos funcionarios rechazan las acciones de Israel.

Uno de esos periodistas es Said Arikat, quien asiste a las declaraciones del Departamento de Estado de EEUU en Washington. Pero en la más reciente oportunidad, el pasado 3 de febrero, recibió una réplica contundente, como lo describe el portal The Jewish Press.

El portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, había hecho referencia al ataque terrorista en el que murió la joven policía de fronteras Hadar Cohen, de 19 años, y otra resultó gravemente herida. En su declaración expresó: “Condenamos enérgicamente el ataque de hoy en Jerusalén con armas automáticas contra dos agentes de policía de fronteras. Como lo hemos dicho antes, no hay justificación para estos ataques”.

En el período de preguntas, Arikat inquirió a Kirby: “Esas unidades de la policía de fronteras son parte de una fuerza de ocupación. ¿Correcto? ¿Está de acuerdo con eso?”. Kirby contestó: “Eran agentes de la policía fronteriza que estaban en servicio haciendo su trabajo”.

Según la trascripción del diálogo, Arikat insistió: “No, quiero decir, entiendo que quiera condenar esto y esa es su prerrogativa, pero, quiero decir… la otra cara de eso, quiero decir”; titubeó un poco, y luego llegó a su punto: “Pero ¿cómo deberían responder los palestinos contra una presencia militar abrumadora que, básicamente, sofoca sus vidas? ¿Cómo, qué deben hacer, en su opinión?”.

Kirby, a quien The Jewish Press describe como “generalmente imperturbable, de actitud tranquila y sonrisa rápida”, perdió finalmente la calma. “No levantó la voz ni usó términos vulgares”, indica el portal, pero “con los labios ligeramente apretados” respondió a Arikat: “Permítame decirle cuál no es la manera de hacerlo, ¿de acuerdo? La manera de no hacerlo es por medio de ataques como el de hoy. La manera de no hacerlo es incitar a atacar con una retórica que inflama estas tensiones. La manera de hacerlo, la manera de avanzar, es a través de un diálogo pacífico y la conversación, y dar pasos afirmativos tanto en las palabras como los hechos para alejar a la gente de este tipo de violencia. Esa es la manera de hacerlo”.



Una de las instituciones académicas israelíes afectadas por el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) ha sido la Universidad Ariel, ubicada en la ciudad del mismo nombre en Samaria (Cisjordania).

En el año 2008, esta universidad fue seleccionada entre 21 finalistas para un concurso científico internacional denominado Solar Decathlon Europe, organizado por el Ministerio de Vivienda de España y dedicado al diseño de viviendas que utilicen energía solar, área en la que Israel cuenta con larga experiencia. Pero al año siguiente, el gobierno de Rodríguez Zapatero notificó a la universidad que su equipo había sido expulsado de la competencia por el hecho de que “su institución se encuentra ubicada en territorios ocupados, y estamos obligados a respetar la posición de la Unión Europea en relación con esta materia”.

La Universidad Ariel no se quedó tranquila e introdujo una demanda, que ahora acaba de resolverse en forma contundente a su favor. Como informa el sitio web Libertad Digital, el Consejo de Estado de España declaró nula la decisión de excluirla del concurso, y además le otorgó una indemnización de 70.000 euros, que se suman a los 30.000 que recibió originalmente como reembolso; esto suma 100.000 euros, monto máximo que habría percibido al participar en el evento.

La resolución del gobierno español indica que el Ministerio de Vivienda “conculcó el derecho de igualdad proclamado por la Constitución” de ese país, que fue una decisión “completamente injustificada, al no poderse acreditar tratado o ley alguna, española o europea, para sustentarla”, que “fue adoptada sin sujetarse a ninguno de los procedimientos establecidos en el ordenamiento jurídico”, y que “comportó la privación de derechos e intereses”.

Para añadir vergüenza a la decisión original de expulsión, el Consejo de Estado agregó que las razones invocadas por el Ministerio de Vivienda “difícilmente se compadecían con la posición de la Unión Europea” en la materia.

Entre los documentos del expediente de este caso se incluyen pruebas de la presión ejercida por el movimiento BDS contra los organizadores del concurso, es decir el Ministerio de la Vivienda y la Universidad Politécnica de Madrid. Cabe mencionar que las indicaciones de la expulsión fueron emitidas por el entonces canciller Miguel Ángel Moratinos.

Un dato que los boicoteadores ignoraban —o en realidad no les importó— es que la Universidad Ariel, que cuenta con 15.000 estudiantes, incluye a numerosos alumnos árabes, que reciben una educación de reconocido nivel académico. Estos alumnos palestinos también fueron boicoteados al excluirse a su alma mater del concurso.

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