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Literatura judía para las vacaciones

DOSSIER

Literatura judía para las vacaciones

Recientemente, la Oficina Central de Estadísticas de Israel reveló que alrededor de 9000 libros fueron publicados el último año en el Estado hebreo. Y muchos de esos títulos pudieron ser conocidos en la 55ᵅSemana del Libro Hebreo en Israel, que culminó hace pocos días.

Ese hecho y la cercanía del asueto vacacional, además de la urgente necesidad de regalarnos unas horas de esparcimiento de calidad, propicia la revisión de algunas novedades del panorama literario judío. Libros que si bien no abundan en nuestras menguadas librerías, mereceránel esfuerzo hecho para conseguirlos, pues sus tapas encierran literatura de altos quilates: palabra bien dicha y mejor escrita, que hace brillar de nuevo la luz del idioma.

La última posada, de Imre Kertész

En un último esfuerzo artístico, un escritor gravemente enfermo concibe un texto que constituye un testimonio visceral y a veces perturbador de sus experiencias, y de la lucha del ser humano por la dignidad en circunstancias extremas. Imre Kertész trasforma así la crónica de su “antesala de la muerte” en una obra de sinceridad radical y lucidez abrumadora, con la escritura siempre en el horizonte, como justificación de su existencia.Se trata de la última novela del Premio Nobel húngaro fallecido en marzo pasado.

Barcelona: El Acantilado, 2016. 296 páginas.

Metáfora y memoria. Ensayos reunidos, de Cynthia Ozick

Los ensayos de Cynthia Ozick son piezas tan importantes y sabias como sus ficciones, se leen como cuentos sorprendentes protagonizados por la literatura misma.

Metáfora y memoria. Ensayos reunidos de Cynthia Ozick, inéditos hasta ahora en español, ofrece reflexiones que van de Henry James a Kafka, de Susan Sontag a Virginia Woolf, de Truman Capote reexaminado a la caída de la alta cultura. La autora no omite asuntos tan fundamentales como qué significa escribir, cuál es el lugar de la memoria en la narrativa, o si es la novelaun modo de redención.

Buenos Aires: Mardulce Editora, 2016. 432 páginas.

Así que pasen cien años, de Elisa Lerner

Se trata de un volumen que compendia toda producción como cronista de nuestra Elisa Lerner: Una sonrisa detrás de la metáfora (1969), Yo amo a Columbo o la pasión dispersa (1979), Crónicas ginecológicas (1984), Carriel para la fiesta (1997) y En el entretanto (2000). El tomo incluye, asimismo, un conjunto de textos publicados originalmente en libros colectivos o en publicaciones periódicas, y cierra con una crónica escrita para la presente obra.

En las crónicas de Lerner el lector encontrará los vestigios y las ruinas de un país y de un tiempo arrasados. Pero también hallará las instrucciones para un nuevo uso de la memoria, donde lo joven y lo viejo nos recuerdan la dirección total del tiempo.

Caracas: Madera Fina, 2016. 784 páginas.

La señora Ímber, de Sofía Ímber y Diego Arroyo Gil

Narrado en primera persona, Diego Arroyo Gil plasma en este íntimo relato tres años de conversaciones con la periodista creadora del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, Sofía Ímber.Su infancia en Rusia y luego en Venezuela, la vida en París con Guillermo Meneses, su primer marido; la amistad con Picasso y con Neruda, el matrimonio con Carlos Rangel, el nacimiento del Museo de Arte Contemporáneo y cartas de sus exmaridos desconocidas hasta ahora son algunas de las historias de este libro.

Caracas: Planeta, 2016. 232 páginas.

Judas, de Amos Oz

Judas, el regreso de Amos Oz a la novela, plantea una audaz y novedosa interpretación de la figura de Judas Iscariote en el contexto de una historia de amor. En el invierno de 1959, el mundo del joven Shmuel Ash se viene abajo: su novia lo abandona, sus padres se arruinan y él se ve obligado a dejar sus estudios en la universidad. En ese momento desesperado, encuentra refugio y trabajo en una vieja casa de piedra de Jerusalén, donde deberá hacer compañía y conversar con un anciano inválido y sarcástico. A su llegada, una atractiva mujer llamada Atalia advertirá a Shmuel de que no se enamore de ella; ese ha sido el motivo de la expulsión de sus predecesores. En la aparente rutina que se crea en la casa, el tímido Shmuel siente una progresiva agitación causada, en parte, por el deseo y la curiosidad que Atalia le provoca. También retoma su investigación sobre la imagen de Jesús para los judíos, y la misteriosa y maldita figura de Judas Iscariote, la supuesta encarnación de la traición y la mezquindad, va absorbiéndole sin remedio.

Madrid: Siruela, 2015.304 páginas.

Para que no te pierdas en el barrio, de Patrick Modiano

Jean Daragane, un escritor solitario, recibe una llamada telefónica. Un desconocido de voz ligeramente amenazante le habla de una vieja libreta de direcciones que probablemente perdió en un tren que venía de la Costa Azul y lo cita para entregársela. El desconocido se presenta acompañado de una enigmática joven y se interesa por uno de los nombres de la libreta. Ese encuentro llevará al escritor a rastrear en su pasado, a rememorar un episodio de la infancia que marcó su vida: su madre lo dejó al cuidado de una amiga, en una enorme mansión de las afueras, en la que el niño veía entrar y salir a extraños visitantes nocturnos. ¿Eran traficantes? ¿De qué? ¿Y quién era aquella mujer? ¿Qué habrá sido de ella? ¿Seguirá viva?

La nueva novela del Premio Nobel Patrick Modiano, detective de la memoria, reconstruye un episodio que forja su imaginario. Una pieza fundamental para completar el rompecabezas de su prodigiosa literatura.

Barcelona: Anagrama, 2015. 152 páginas.

Gran cabaret, de David Grossman

Estamos en Cesarea, una localidad costera de Israel, y un hombre se sube al escenario de un cabaret de provincias, pequeño y lleno de humo. Su nombre es Dóvale. Viste unos pantalones remendados y una camisa mediocre, pero sus tirantes rojos y las enormes gafas negras le distinguen. Entre el público asoma un juez jubilado que había compartido con él su adolescencia y que ahora vive solo, resignado a la muerte de la mujer de su vida. El hombre escucha, el cómico habla, gesticula... Al rato se acaban los chistes de mal gusto y empieza la evocación de los días en que los dos jóvenes paseaban juntos después de clases. En el escenario desfila la vergüenza de Dóvale por sus orígenes humildes, con un padre barbero que intentaba mantener a la familia a base de trapicheos, y la figura de la madre adorada. El juez empieza entonces a recordar: de pronto las ganas de escribir llenan de notas las servilletas que tiene a mano, y entre palabras y miradas el pasado llega al presente.

Barcelona: Lumen, 2015. 240 páginas.

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