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ESPECIAL

Luces y sombras de una vida

E liezer Wiesel nació el 30 de septiembre de 1928 en Sighet, Rumania, territorio que durante la Segunda Guerra Mundial pasó a Hungría. En 1944, cuando los nazis invadieron ese país, su familia fue deportada a Auschwitz, donde su madre y su hermana menor fueron asesinadas inmediatamente en las cámaras de gas; Elie, junto a su padre y otras dos hermanas, fueron sometidos a trabajos forzados en un sub-campo.

En 1945 fueron trasladados al campo de concentración de Buchenwald, en Alemania, en una “marcha de la muerte” a la que sobrevivieron; sin embargo, su padre murió poco antes de que el campo fuera liberado por tropas norteamericanas en abril de 1945.

Elie marchó a Francia, donde desde los 19 años trabajó como reportero para periódicos franceses e israelíes, tanto en francés como en hebreo e idish. Fue corresponsal en Israel del diario francés L’Arche, y en París para Yediot Aharonot.

Durante una década, Wiesel rehusó escribir sobre sus experiencias del Holocausto. Luego conoció al escritor François Mauriac, Premio Nobel de Literatura, con quien labró una larga amistad. Mauriac lo comparaba con “un Lázaro que regresó de entre los muertos”, y veía en sus ojos atormentados “la muerte de Dios en el alma de un niño”; tras largas conversaciones, logró convencerlo de que plasmara por escrito sus desgarradoras experiencias.

Wiesel se sobrepuso a su dolor, y escribió un texto de 900 páginas en idish que tituló Un divelt hot geshvign (Y el mundo permaneció en silencio), que fue publicado en forma abreviada en Buenos Aires. Más tarde escribió una versión en francés con el nombre de La Nuit (La noche). Esta, su obra fundamental, se ha traducido a 30 idiomas. Wiesel escribiría más de 40 libros, incluyendo uno sobre leyendas jasídicas y dos volúmenes de sus memorias.

Wiesel fue profesor en la Universidad de Boston. En 1978 se le designó director de la Comisión Presidencial para el Holocausto, y en 1980 fue fundador del Consejo del Memorial del Holocausto de Estados Unidos. También fue presidente fundador de la Academia Universal de la Cultura, con sede en París, y de la Fundación Elie Wiesel por la Humanidad.

Durante las últimas décadas abogó por la causa de los judíos de la Unión Soviética, los negros de Sudáfrica, los desaparecidos de la dictadura argentina, los indios miskitos de Nicaragua, los refugiados de Camboya, los kurdos y las víctimas del genocidio en Sudán.

Con información de Human Rights Foundation y Wikipedia.

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