Miketz: sabiduría y sentimiento
9 Diciembre, 2017
Promoción 1987 Namshij Iajad (“Y permaneceremos juntos”)
15 Diciembre, 2017
Mostrar todo

Nuestro verdadero hogar

Generic selectors
Sólo coincidencias exactas
Buscar en los títulos
Buscar en los contenidos
Buscar en los mensajes
Buscar en las páginas
Filtrar por categorías
1665
1667
1679
1680
1683
1684
1685
1686
1687
1965
1987
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
2019
2020
2021
2022
2023
2024
2025
2026
2027
2028
2029
2030
2031
2032
2033
2034
2035
2036
2037
2038
2039
2040
2041
2042
2043
2044
2045
2046
2047
2048
2049
2050
2051
2052
2053
2054
2055
2056
2057
2058
2059
2060
2061
2062
2063
2063 impreso
2064
2065
2066
2067
2068
2069
2070
2071
2072
2073
2073-A Solo Web
2074
2074-A Solo Web
2075
2076
2077
2078
2079
2079 Impreso
2080
2080 impreso
2081
2082
2083
2084
2085
2086
2087
2088
2089
2090
2091
2092
2093
2094
2095
2096
2097
2098
2099
2100
2101
2102
2103
2104
2105
2106
2107
2108
2109
2110
2111
2112
2113
Cartas
Destacados
Destacados Anteriores
Dossier
Dossier Anteriores
Ediciones Anteriores
Especial
Gastronomía
Información
Israel/Diáspora
Kehilá
Leer para creer
Magazine
Noticias
Opinión
Parashá
Raíces
Shivá
Uncategorized
Vida Religiosa
XL
XLI
XLII
XLIII
XLIIII
XXV
XXXIX
XXXV
XXXVI
XXXVII
XXXVIII

VIDA RELIGIOSA

Nuestro verdadero hogar

Rabino Chaim Raitport

S e cuenta sobre un jasid que viajaba por negocios a San Petersburgo que, al finalizarlos, regresaba a su pueblo jasídico, donde ejercía de Rebe. En San Petersburgo utilizaba vestimentas modernas, se mezclaba con quienes hacía negocios. En casa volvía al atuendo jasídico.

Sintiéndose incómodo con el constante cambio de ropaje, decidió usar la indumentaria moderna en casa. El Rebe lo miró extrañado y el jasid le explicó que esa era su ropa de negocios. El Rebe le aseguró que ya lo había deducido. "Pero pensé", dijo el Rebe, "que estabas cómodo con el atuendo de jasid y que el moderno era tu disfraz para negociar. Ahora veo que lo opuesto es lo verdadero. Estás cómodo con tu atuendo moderno y el de jasid es tu disfraz".

Ya sea en medicina, derecho, estudios o negocios, todos los días nos vestimos, salimos de casa y nos enfrentamos al mundo. Nos hacemos de una personalidad que se adapte a nuestro entorno y trabajamos duro para tener éxito. Regresamos al final del día y volvemos a nuestra verdadera personalidad. De nuevo somos un padre, una madre, un miembro de la familia. Aprendemos la Torá con nuestros hijos, celebramos el Shabat y las festividades, cantamos las bendiciones sobre nuestra comida y oramos mañana y noche.

La pregunta es: ¿dónde nos sentimos cómodos? ¿Dónde sentimos que encajamos y pertenecemos? ¿Nos adaptamos mejor a nuestra personalidad secular y profesional, o nos sentimos más cómodos en nuestro yo judío? ¿Cuál es el yo real y cuál es el disfraz?

Al inicio, cuando mandaron a nuestros antepasados al exilio en Babilonia estaban descontentos en ese lugar distante. Se sentaban a orillas del Éufrates y clamaban por Jerusalén. Apenas 70 años más tarde, al terminar el exilio, muchos judíos se habían sentido tan satisfechos que tuvieron que obligarlos a retornar.

Cuando nos desterraron a Europa nos sentimos como trasplantados a un lugar extraño. Los europeos no nos dieron la bienvenida: nos discriminaron y nos persiguieron. Construimos guetos y nos esforzamos por crear una mini-Jerusalen detrás de las paredes de cada gueto. No nos asimilamos a la cultura europea. Vivíamos en Europa pero su cultura era extraña para nosotros. Europa era nuestra residencia, pero allí nunca nos sentimos en casa.

Luego vino la emancipación y todo cambió. Comenzamos a soñar con libertad e igualdad. Empezamos a hablar el idioma de los gentiles y a adoptar sus valores. Ansiamos la aceptación de los no judíos y aspiramos a la integración total. Intentamos soñar el sueño gentil sin lograrlo. A los judíos nunca los abrazó Europa. Continuaron odiándonos y discriminando en nuestro perjuicio. Cuando los nazis vinieron a masacrarnos nuestros amigos europeos nos "olvidaron" de forma conveniente.

Esto es una reminiscencia de lo que le sucedió a nuestro antepasado Yaacov. La Torá nos dice que "Yaacov se estableció en la tierra de las estancias de su padre". Yaacov se instaló y comenzó a sentirse como en casa en la tierra de su padre. Isaac era un residente en la tierra; él nunca se sintió como en casa allí. Se sentía como en casa solo en la sinagoga y la sala de estudio. Yaacov se estableció en la tierra; no era un extranjero, se sintió como en casa.

Yaacov pudo establecerse en el estilo de vida mundano y terrenal del trabajo del campo sin comprometer su sana espiritualidad. Sin embargo, Yaacov estaba abriendo nuevos caminos y todo comienzo está lleno de riesgos. Lo que Yaacov asimiló fácilmente tuvo una influencia corruptora en Yosef. En el momento en que Yaacov se instaló y comenzó a sentirse como en casa, se vio acosado por la tragedia de Yosef.

Al principio, Yosef tuvo sueños grandiosos: conquistar el mundo con sus ideales monoteístas. Soñó que el sol y la luna se postraban ante él. Tenía visiones de gavillas en el campo inclinándose ante él. Los trabajadores y los nobles, los campesinos y los gobernantes, todos se inclinarían ante las enseñanzas de Torá y del Dios de Yosef.

Pero con el paso de los años Yosef dejó de pensar esos triunfos por un tiempo. Se mudó a Egipto y se ensimismó. Dejó de soñar sueños judíos y comenzó a interpretar sueños egipcios. Se asoció con la realeza egipcia y sus costumbres.

Nos debemos preguntar: ¿dónde estamos parados? ¿Somos venezolanos, estadounidenses, europeos, australianos, etc., o somos judíos? ¿Estamos "en casa" en la sinagoga y somos extranjeros en el exterior, o estamos "en casa" afuera y somos extraños en la sinagoga?

Puede pasarse la mayor parte del día en el trabajo sin que este se convierta en su hogar. También puede pasarse la mayor parte de su vida en la diáspora sin convertirla en su hogar. Si somos judíos, entonces Israel es nuestro hogar. Estamos en la diáspora con un propósito: ayudar a que estas tierras sean más santas. Pero esa es nuestra misión, que no convierte el exilio en nuestro hogar.

Cuando la diáspora se convierte en nuestro hogar, cuando nos sentimos cómodos con la cultura, la música, las festividades y los valores no judíos; cuando medimos el tiempo según el calendario secular y olvidamos la fecha judía, lentamente, sin darnos cuenta, perdemos el contacto con nuestro judaísmo. Comenzamos a identificarnos más con nuestros vecinos que con nuestra gente. Adoptamos sus sueños, sus ideales y sus valores.

¿Qué pasa después? Bueno, veamos lo que le sucedió a Yosef. Puso su esperanza en las manos del mayordomo real y se sintió amargamente decepcionado. Como dice la Torá, el mayordomo lo "olvidó". Así como nuestros vecinos europeos nos "olvidaron" cuando los nazis intentaron exterminarnos.

Hagamos lo que hizo José. Se dio cuenta de su error y regresó a su fe en Dios. Cuando fue llamado a interpretar los sueños de faraón, le dio crédito completo a Dios y al mensaje que se había enviado a través del sueño. A partir de este punto Yosef se hizo aún más hábil que su padre en permanecer fiel a su identidad, a pesar de estar integrado dentro de la cultura egipcia. Yosef tuvo éxito y transformó todo Egipto. Todos se inclinaron ante él, pero no fue realmente a él. Fue al mensaje Divino, y al ethos de la Torá.

Nunca más pensó Yosef en Egipto como su hogar. Para él solo en Israel estaría en casa. De hecho ordenó antes de su muerte que transportaran sus restos a la tierra de sus ancestros para su reposo definitivo.

Unos dos siglos después, Yosef finalmente estuvo en casa.

Nosotros también debemos regresar a la sinagoga, a Israel, al judaísmo y a la Torá. Ese día nosotros también estaremos por fin en casa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

demuestra que no eres un robot *

Close