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Polonia entierra su antisemitismo

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Mucho polvo ha levantado el tema de ley aprobada por el gobierno de Polonia, que prohíbe mencionar la complicidad de muchos ciudadanos de ese país en el Holocausto. La norma prevé multas y hasta tres años de cárcel por el solo uso del término “campos de concentración polacos” o de crímenes cometidos por “la nación polaca” durante la ocupación de ese país por los nazis.

Efectivamente, fueron los alemanes quienes decidieron construir sus seis campos de exterminio en Polonia, además de numerosos guetos y campos de concentración. Pero también es abrumadora e indiscutible la colaboración de muchos polacos —así como lituanos, ucranianos, eslovacos y de otras nacionalidades cuyos países también ocuparon los nazis— en la tortura y asesinato sistemático de sus conciudadanos judíos, tanto por rancio antisemitismo como para adueñarse de sus propiedades. Todavía quedan testigos de aquellos hechos.

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Entierro masivo de víctimas del pogromo de la ciudad polaca de Kielce, ocurrido el 1º de julio de 1946, es decir más de un año después del final de la Shoá. El saldo fue de 42 sobrevivientes del Holocausto asesinados a tiros, palos o piedras, incluyendo ancianos, mujeres y niños, y decenas de heridos (foto: Enlace Judío)

Pero hay una “falla de origen” en esa ley impulsada por el partido de gobierno polaco, el derechista-nacionalista-populista Ley y Justicia: no prevé castigo alguno para quien recuerde los hechos antisemitas ocurridos en Polonia antes y después de la Shoá.
Sobre todo los de “después”, que comenzaron ni bien el último nazi abandonó el suelo de ese país, e incluso antes de que la guerra terminara. Hubo numerosos pogromos contra los judíos sobrevivientes que, para asombro y repugnancia de muchos polacos, reaparecieron vivos, aunque famélicos y andrajosos (como mi propio padre). El peor de esos pogromos fue el de Kielce, al que dedicamos un dossier en NMI hace cuatro años, y a raíz del cual muchos judíos huyeron del país. Luego se produjeron persecuciones sistemáticas durante las crisis que enfrentó el régimen comunista (1956 y 1968), en las cuales los judíos fueron típicos chivos expiatorios y que provocaron la expulsión o huida de miles más, hasta que esa comunidad prácticamente desapareció.
Quizá Ley y Justicia proponga una nueva legislación que prohíba mencionar el antisemitismo en Polonia “en cualquier época, lugar y circunstancia”, y así todos queden tranquilos con su pasado y su conciencia.

 

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