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Vida Religiosa

Por: Eitan Weisman
rabinoeitan@gmail.com

Sheminí: El líder deseado

S heminí, traducido al castellano, significa “octavo”. Nuestra parashá recibe este nombre por referirse al octavo día de la inauguración del mishkán, el tabernáculo. Ese octavo día correspondía al 1º de Nisán, día festivo para el pueblo en general y para Aharón y sus hijos en particular, ya que en ese día el hermano de Moshé fue consagrado como cohén gadol (sumo sacerdote), y sus hijos como cohanim (sacerdotes). En esta fecha en particular, Aharón ejerció de manera exclusiva el servicio divino. No obstante, incluso cuando se preparó para ese día, durante la semana que precedió al momento indicado, Aharón se paralizó y no procedió hasta tanto su hermano Moshé le indica: “Acércate al altar y ofrece tu ofrenda… y provee expiación por ti y por el pueblo, tal como lo ordenara Hashem”.

¿A que le teme el cohén gadol?

Según el Midrash, Aharón se siente avergonzado, y como consecuencia de tal actitud, surge el temor. Al aproximarse al altar, percibe la imagen de un becerro que le recuerda el evento de la adoración del ídolo con dicha forma, al pensar Am Israel que su líder Moshé había fallecido en el Monte Sinaí. A pesar de no tener intención de adorar imagen alguna, Aharón tuvo cierta participación en dicho acto, y siente que no es apto para ejercer un ministerio en el cual es el representante de Benéi Israel ante el Todopoderoso.

Obviamente Moshé no comparte el criterio de su hermano. Percibe el motivo de la inacción del recién ungido cohén gadol, pero simultáneamente concluye que el hecho de existir en Aharón el sentimiento de pesar por su participación en la adoración del becerro de oro, es el más apropiado para representar y convertirse en el líder espiritual de los hijos de Israel

La naturaleza humana hace que se pretenda tapar y justificar los errores cometidos. En el caso de individuos que mantienen una posición de liderazgo, tal actitud se acrecienta de manera exponencial. El peligro de no admitir dichos errores radica en la enorme probabilidad de repetirlos, con el agravante de sufrir quienes son liderizados por semejantes individuos las consecuencias de tales errores. En parashá Tzav el texto se refiere al líder de la tribu, quien al llevar una ofrenda al Mishkán, reconociendo que obró de manera incorrecta, inicia la misma con las palabras: “Ashér nasí yejetá” (Cuando el líder de la tribu peca). Nuestros sabios dan cuenta del vocablo tan particular utilizado en este versículo. Ashréi significa bienaventurado; la palabra ashér proviene de la misma raíz. El pueblo es bienaventurado cuando su guía admite haberse equivocado.

He allí el motivo de la afirmación de Moshé, “¿Por qué te apenas? Para esta labor fuiste elegido”. A lo que se refería es: “¿Por qué te apenas? Por esto fuiste elegido”. El hecho de reconocer tu error acredita tu validez para ejercer el cargo; tu sensibilidad y humildad ratifican que tu elección es adecuada.

Debería ser nuestro deseo tener líderes humildes y temerosos de equivocarse en sus acciones, pero que al mismo tiempo, tomen decisiones, y en el caso de errar, lo reconozcan y rectifiquen, tal como lo hizo Aharón Hacohén.

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