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5779 – “Sin título”

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Comenzamos un nuevo año y adjuntos a él, un sinfín de pensamientos y sentimientos.

Nos encontramos en tiempos en los que los Yehudim, a nivel nacional y a nivel mundial – por alguna desconocida razón – necesitamos abrazar dosis de incertidumbre. Los que nos quedamos y los que emigran – cada día obligados a salir de nuestras convenientes zonas de confort. Todo es diferente a lo que solíamos estar acostumbrados, todo cuesta sin-cuenta veces más que antes, lo que dábamos por sentado ahora agradecemos por tenerlo, elevamos los ojos al cielo para obtener todo aquello que necesitamos a nivel espiritual y material.

Nos encontramos en tiempos de desarrollar mentes flexibles, porque las mentes rígidas nos impiden soltar el control y abrazar la incertidumbre. Las mentes flexibles nos permiten estar más tranquilos aunque las circunstancias no sean las que nos planteamos desde un inicio, y más bien, sacar provecho de ellas para crecer y reinventarnos.

Nos encontramos en tiempos de aceptar, no de juzgar. Cuando esperamos mientras nos hacen una trasferencia al otro lado del teléfono, en lugar de molestarnos por la espera, aprovechemos para rezar. Los rezos en tiempos de incertidumbre valen exponencialmente mucho más que en aquellos tiempos en los cuales todo es predecible.

Hacemos una cadena de Tehilim por un amigo y nos encariñamos aún más con él. Por el chat alguien que -a distancia – avisa que recitará unos salmos, es el mejor motivador para que los demás nos apuntemos con los siguientes. Se respira un ambiente de unión, convicción y seguridad de que esa persona y todo lo demás, muy pronto, estarán bien.

Nos reunimos en la sinagoga. Vemos el lugar sagrado no solo como la casa de Hashem o como una sucursal del Bet Hamikdash, sino que también deseamos seguir orando en ella por muchos años más. Mientras deseamos que a nuestros correligionarios que recién emigran les vaya súper bien, tenemos un doble sentimiento y es que añoramos que ojalá se mejore la situación país y regresen para que nos acompañen en los años venideros.

Es sabido que Hashem pone solamente las pruebas que sabe que podemos superar. El mejor pensamiento motivador es saber que El confió en nosotros para superarlas y con esa convicción seguimos adelante, sacando esa fortaleza que sí tenemos dentro de nosotros.

Es natural que sintamos que no somos fuertes por las veces que nos quejamos o las veces que explotamos, que creamos que no tenemos suficiente fe por las veces que dudamos. Sin embargo, somos seres humanos y más bien es normal vivir momentos de debilidad, de duda o de inconformidad. Siempre y cuando la mayoría de los días veamos el lado positivo de las cosas, tomemos lo bueno, agradezcamos al cielo por tantas bendiciones, podemos saber que sí somos seres de fe, que sí estamos contentos, que sí somos especiales y que, unidos, conformamos una comunidad muy especial.

Tenemos que saber que si D-os siempre nos ha ayudado, esta vez seguramente encontrará formas originales de hacerlo.

Y mientras tanto nos conviene encontrar lo positivo de cada situación, porque mientras perdimos comodidad, ganamos seguridad en nosotros mismos. Mientras perdimos certeza, ganamos fe. Mientras perdimos experiencias, maximizamos la creatividad. Mientras perdimos los controles, ganamos todo aquello que viene al soltarlos. Mientras dejamos de preocuparnos por el futuro, aprendimos a disfrutar del momento.

Mientras perdimos orgullo, ganamos sensibilidad con nuestro compañero.

Mientras creímos que no podíamos más, coleccionamos anécdotas y recuerdos para la vida.

Mientras pedimos algo a un familiar de fuera, lo recibimos en forma de paquetes de amor.

Mientras volvía el agua o la luz, agradecíamos por el hecho de tenerla.

Y así nos convertimos en generadores de nuestra propia luz. En disipadores de nuestros temores. En maestros de nuestro propio tiempo. En alumnos de las imperfecciones. En sanadores de nuestro pasado. En seguidores fieles de Hashem. En dadores más que tomadores. En acompañantes más que en ermitaños.

Hashem está esperando ser llamado, Hashem está iluminándonos aunque se vaya la luz y esta derramando sobre nosotros su flujo de bendiciones aunque el flujo del agua esté cerrado a ratos. Hashem está mirando las grandes medidas de Jesed que se dan sin medida. Hashem está esperando nuestra actitud. Hashem, como todo padre, quiere vernos felices y quiere darnos lo mejor.

Comprendamos el mensaje, estas festividades respetemos más que nunca nuestros lugares sagrados, para que podamos rezar sin interferencias, para que podamos pronto ver escuchadas nuestras plegarias, y darle un buen título a este escrito, porque para este año 5779, nos hayan inscrito en los mejores libros de salud, bienestar y larga vida.

 

Esther Benayoun de Benhamou

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