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OPINIÓN

Aarón Toledano, destacado médico judío tachirense


Bernardo Zinguer
berkokzinguer@gmail.com

I lustres personalidades judías han dejado su impronta en el estado Táchira. En el campo de la medicina se recuerda con alta estima al médico Aarón Toledano Mamán, a quien colegas, estudiantes y pacientes de la época no dudan en catalogar como “una eminencia”. Nació el 1º de diciembre de 1926 en Safed, en el Eretz Israel que se hallaba bajo el Mandato Británico. En aquel tiempo turbulento las poblaciones árabe y judía estaban sumidas en un espiral de violencia, que en 1929 culminó con matanzas de judíos en Safed y Hebrón, entre otras comunidades, por lo que sus padres, Aholeab Pinhas Toledano y Margarita Mamán, decidieron emigrar a Venezuela en búsqueda de seguridad para su familia.

Alternaron su residencia entre Maracaibo y San Cristóbal, y en esta última asentaron su establecimiento comercial en la Carrera 6 entre calles 7 y 8, en las adyacencias de la Plaza Bolívar, al igual que los demás “turcos”, como se llamaba antaño a los judíos en nuestro país.

Aarón Toledano cursó buena parte de su bachillerato en el Liceo Simón Bolívar de San Cristóbal, egresó de la Universidad Central de Venezuela como médico cirujano en 1950, y un año después se recibió como doctor en Ciencias Médicas. Inmediatamente inició su trabajo como médico rural en los hospitales de Rubio y La Grita; en 1953 comenzó a trabajar en el hoy extinto hospital Vargas de San Cristóbal.

Realizó estudios de posgrado en Harvard, y cuando regresó se había hecho la transición al moderno Hospital Central de San Cristóbal, construido bajo el gobierno de Marcos Pérez Jiménez. En la nueva estructura le encomendaron hacerse cargo del Departamento de Cirugía, donde junto a sus colegas aplicó las innovaciones aprendidas en el exterior; así lograron que la institución se convirtiera en el foco del quehacer médico-científico de la zona suroccidental del país, llevándose a cabo importantes congresos, jornadas y simposios sobre los adelantos e investigaciones médicas del momento.

Como médico cirujano en el Hospital Central y el Seguro Social de San Cristóbal, Toledano se granjeó el respeto de colegas y pacientes, a quienes brindó su sabia y desinteresada atención; era muy dado a las obras de tzedaká (justicia social), y frecuentemente tendía la mano al necesitado sin distingo de ningún tipo. Su labor pedagógica en la Universidad de Los Andes y en la Escuela de Enfermeras es otra de sus facetas a destacar, pues se recuerda su insuperable maestría en la enseñanza de las artes médicas. Además hizo importantes aportes como miembro de la Sociedad Venezolana de Cirugía y de la Academia de Medicina del Estado Táchira.

Contrajo matrimonio con Esther Abadí, con quien formó un hogar ejemplar del cual nacieron Aholeab (Abi), Jacobo, Dina y Miriam. Él y su familia fueron miembros activos de la comunidad judía del Táchira; concurrió como uno de los contribuyentes para adquirir el terreno donde luego se erigiría el cementerio de la colonia hebrea de San Cristóbal.

Luego de más de dos décadas de ejercer en el estado Táchira, en 1974 se mudó a la capital, donde continuó su brillante carrera ejerciendo y enseñando. A pesar de no residir ya en Táchira, nunca se olvidó del gentilicio, y junto a su familia recibió a incontables sancristobalenses, muchos de los cuales eran estudiantes en busca de ayuda u orientación, así como personas que acudían a tratar sus dolencias en centros médicos especializados de Caracas.

Táchira es un pueblo agradecido, y en el año 2002 se realizó un acto en homenaje a este excelso médico. Mariela Matamoros, quien fue su discípula décadas atrás, sirvió como oradora de orden, y destacó la calidad humana y la brillantez científica del doctor Toledano. En ese mismo evento se reinauguró el área quirúrgica del Hospital Central de San Cristóbal, y se le dio el nombre del homenajeado; su imagen aparece en un mural que evoca una época de oro en la medicina tachirense, de la cual el doctor Aarón fue uno de sus protagonistas.

Para cerrar este artículo trascribiremos un obituario que le dedicaron sus colegas, pacientes y amigos en la prensa, con motivo de su fallecimiento en el año 2010 a los 83 años de edad: “Participamos con inmenso pesar la partida del maestro, doctor Aarón Toledano, patriarca de la medicina nacional, venezolano del mundo, forjador de un movimiento generacional, médico cobijado bajo un inmaculado manto de integridad, equidad, conocimiento, respeto y tolerancia. Él nos enseñó un camino sin odio ni discriminaciones, nos mostró para siempre una medicina de calidad que abarca a todos”.

Fuente consultada:

Abraham Krivoy (2010). Médicos de ascendencia judía en Venezuela. Caracas: Editorial Ateproca.

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