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VIDA RELIGIOSA

Por: Moré David Chocrón*

El libro olvidado

U n día rabí Najman de Breslev (Ucrania, 1772-1810) se refirió a la impresión de libros sagrados. El número de imprentas había aumentado, publicándose tanto obras recientes como antiguas, y clientes no faltaban, pues todos estaban comprando esos volúmenes.

Dijo el rebe: “Nos enseña el Talmud que llegará el día en que la Torá será olvidada” (Shabat 138a). Pero muchos libros se imprimen, se compran y la gente hace sus propias bibliotecas. Dado que el más simple de los sastres posee libros, la Torá no se olvida.

La gente corre a comprar todo libro publicado, armando así una respetable colección, de esta manera la Torá no cae en el olvido. Lo que la gente no comprende es que estos libros no son de ayuda, salvo que los abran y estudien. Pero hoy en día la Torá ha caído mucho en el olvido y muy poca gente la estudia. ¿Cómo es posible que los libros eviten que la Torá sea olvidada si nadie la estudia?

Cierta vez el rebe le reprochaba a una persona no dedicarle más tiempo a sus estudios sagrados. Decía: “¿Por qué no estudias? ¿Qué puedes perder? ¿No comprendes que con ello ganarás una recompensa eterna?”. Cuando la Torá atrae a una persona hasta el punto de hacerla sentir un amor real por el estudio, ya no piensa más en su recompensa futura, sino que solo desea a la Torá por sí misma, pues incluso Dios estudia la Torá, tal como se ha enseñado que el día de Dios incluye tres horas de estudio (Talmud Babilonia - Avodá Zara 3b).

Dijo el rebe: “Siento un gran deseo por instituir la regla de que cada persona deba estudiar una determinada cantidad de nuestra literatura sagrada cada día, sin falta”. Esto debían cumplirlo también aquellos que se encuentran muy lejos de la santidad, incluso aquellos atrapados en la “trampa del mal” (Eclesiastés 9:12) y que pecan continuamente, Dios no lo permita, ya que la fuerza de la Torá es tan grande que puede liberarlos de sus costumbres erradas.

El principal objetivo de una persona debe ser servir a Dios sin sofisticaciones. Toda buena acción y todo acto santo pueden ser realizados con absoluta simpleza. Es posible estudiar mucha Torá, hacer mucho bien y dedicarle mucho tiempo a la plegaria, todo ello sin ninguna clase de sofisticación (Sijos HaRan, rabí Najman de Breslev, escrito por rabí Natan).

Actualmente hay un repunte y conciencia de estudio y de compromiso pleno para con Hashem y para con el prójimo en la juventud en Caracas. A pesar de la situación adversa del ambiente, donde todo cada día se torna más difícil, el Judaísmo va repuntando. Pero hay todavía mucho que hacer.

Los jóvenes desbordan a la anterior generación en anhelo de adquirir Torá. Lo único que asegura la identidad judía es el leer Torá y la asistencia diaria a las sinagogas. ¿Hay otra vía? No esperamos otra generación para demostrar esta afirmación, ya que podrá ser, Hashem no lo permita, muy tarde. En manos de los directivos y de los rabinos está trabajar mancomunadamente para aumentar el estudio.

Nasó es la parashá de esta semana, y significa “elevarse”. Un judío solo se eleva a través del estudio y cumplimiento de Torá. No perdamos tiempo.

¡Éxito y siempre pa’lante!

*Asistente Rabinos de la Unión Israelita de Caracas

moredavidchocron@gmail.com

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