Yitró: nuestro secreto
26 Enero, 2018
Música en el horror: rescatan una grabación con las canciones de los judíos en los campos nazis
26 Enero, 2018
Mostrar todo

Ex neonazis suecos se convierten en educadores sobre la Shoá

Generic selectors
Sólo coincidencias exactas
Buscar en los títulos
Buscar en los contenidos
Buscar en los mensajes
Buscar en las páginas
Filtrar por categorías
1665
1667
1679
1680
1683
1684
1685
1686
1687
1965
1987
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
2019
2020
2021
2022
2023
2024
2025
2026
2027
2028
2029
2030
2031
2032
2033
2034
2035
2036
2037
2038
2039
2040
2041
2042
2043
2044
2045
2046
2047
2048
2049
2050
2051
2052
2053
2054
2055
2056
2057
2058
2059
2060
2061
2062
2063
2063 impreso
2064
2065
2066
2067
2068
2069
2070
2071
2072
2073
2073-A Solo Web
2074
2074-A Solo Web
2075
2076
2077
2078
2079
2079 Impreso
2080
2080 impreso
2081
2082
2083
2084
2085
2086
2087
2088
2089
2090
2091
2092
2093
2094
2095
2096
2097
2098
2099
2100
2101
2102
2103
2104
2105
2106
2107
2108
2109
2110
2111
2112
2113
Cartas
Destacados
Destacados Anteriores
Dossier
Dossier Anteriores
Ediciones Anteriores
Especial
Gastronomía
Información
Israel/Diáspora
Kehilá
Leer para creer
Magazine
Noticias
Opinión
Parashá
Raíces
Shivá
Uncategorized
Vida Religiosa
XL
XLI
XLII
XLIII
XLIIII
XXV
XXXIX
XXXV
XXXVI
XXXVII
XXXVIII

DOSSIER

En el seminario para educadores de Yad Vashem

Ex neonazis suecos se convierten en educadores sobre la Shoá

Leah Goldstein

"C recí en una familia bastante normal –mi madre y cinco hermanos–, pero en un ambiente xenofóbico. Mi hermano mayor pertenecía al movimiento neonazi, mi madre era xenófoba, mi abuelo era nazi en la década de 1940. Esa es la historia de mi familia”.

Esto recuerda Peter Sundin, uno de los participantes en un reciente seminario de Yad Vashem para educadores suecos. Sundin se unió a 25 profesores que acudieron al Monte de la Recordación en Jerusalén, sede del campus de Yad Vashem, para aprender más sobre la Shoá y adquirir herramientas efectivas que lo ayuden a educar a la juventud sueca sobre su relevancia en la actualidad.

Sundin se vinculó con los neonazis a la temprana edad de 14 años, pero renunció al movimiento tras participar en un ataque particularmente violento contra un joven inmigrante. En 2012 conoció a Christer Mattson, un líder que ha trabajado con ex neonazis durante los últimos 20 años y ahora encabeza el Proyecto Tolerancia de Suecia, que ayuda a educar a estudiantes y profesores sobre los peligros del odio y la xenofobia. Sundin le contó su historia a Mattson, y comenzó a trabajar con otros jóvenes involucrados con movimientos xenófobos. “He estado dos veces en Polonia, y ahora estoy aquí en Israel porque siento que la de Yad Vashem es la mejor educación sobre el Holocausto que puedo recibir”, dice.

Cada año, miles de educadores y dirigentes comunitarios de alrededor del mundo acuden con la misma disposición para participar en los seminarios de Yad Vashem. Asisten para aprovechar las oportunidades únicas de formación sobre la Shoá que ofrece esa institución, y emplear esas destrezas en sus países de origen.

Yad Vashem ha establecido acuerdos oficiales con decenas de países, que envían a sus profesores a Israel para tomar esos cursos. Como “participante indirecto” en la Segunda Guerra Mundial –en la que fue neutral–, en las décadas posteriores al conflicto la población sueca recibió escasa formación sobre el Holocausto. Durante la década de 1990, con el interés del país de incorporarse a la Unión Europea y el ascenso del movimiento nacionalsocialista local, el gobierno comprendió que debía hacerse algo más al respecto. Así, en 1998 el primer ministro Gören Persson impulsó una campaña denominada Foro de la Historia Viva, y comenzó a promover la educación sobre lo ocurrido durante la Shoá en su propio país y en el resto del mundo.

Sin embargo, no fue suficiente. Los neonazis convocaban cada vez más personas, sobre todo entre los jóvenes. La negación del Holocausto, así como otras ideas y actividades racistas y xenófobas, predominaban en su agenda. Tras el espantoso asesinato en 1995 de un inmigrante checo por cuatro neonazis, nació el Proyecto Tolerancia, que tiene el objetivo de identificar a los jóvenes captados por los movimientos fascistas, trabajar con ellos y eventualmente lograr recuperarlos.

Kimmie Ahlén, otro participante en el seminario que tiene un pasado neonazi, acudió a Yad Vashem debido a su complicada historia personal. En la escuela negaba el Holocausto, diciendo a sus maestros que él no creía en ello debido a que los judíos y la cultura judía eran el mayor enemigo del nacionalsocialismo. Inmerso en una cultura de abuso del alcohol y las drogas y dedicado a enfrentarse con violencia a los “comunistas” e inmigrantes, Ahlén ascendía rápidamente hacia el tope del movimiento neonazi.

Ahlén se incorporó al Proyecto Tolerancia tras visitar un cementerio judío en Karlstad, pueblo del sudoeste de Suecia donde 500 mujeres judías fueron a recuperarse después de la guerra. La primera vez que estuvo en el lugar, estaba convencido de que realmente no había judíos sepultados allí; pero bajo la guía de Mattson se abrieron sus horizontes, y se dio cuenta de que no solo quería incrementar sus conocimientos sobre el Holocausto, sino comprender por qué y cómo sucedió.

Ahlén quedó especialmente inspirado por el testimonio de un sobreviviente que escuchó en Yad Vashem. “Como trabajo con jóvenes, recibir información de primera mano es una forma de traer la historia a la vida y crear simpatía por las víctimas”, afirma.

Helena Hermansson, docente de Ciencias Sociales, está de acuerdo: “Los profesores suecos tienen la obligación de enseñar sobre el Holocausto y otros genocidios, pero necesitan aprender más sobre cómo enseñarlo. Los alumnos deberían ver la historia como un proceso en desarrollo, aprender del pasado y percibir a los individuos detrás de los hechos. De esta forma aprenderán que sus decisiones pueden hacer la diferencia”.

La profesora de Historia Ola Flennegard ha trabajado en educación sobre la Shoá desde 2001, y deseaba acudir a Yad Vashem para profundizar su comprensión, así como para aprender sobre los enfoques didácticos que emplea esta institución. “Sin un conocimiento profundo del Holocausto no podemos enfrentar a los neonazis. Un conocimiento superficial puede resultar catastrófico. La preservación de la memoria es tan evidente en Yad Vashem, y de un nivel tan alto... Necesitamos pasar de la enseñanza lineal a comprender qué sucedió antes y después, adquirir una mayor perspectiva. El Holocausto no se trata solo, ni siquiera principalmente, de los campos [de concentración y exterminio], sino sobre el vacío que debe descubrirse en Europa: seis millones de personas. Si sabemos dónde mirar podremos hallar trazas de lo que fue. Usted no puede ser educador y no querer enseñar acerca del Holocausto, no mostrar a sus alumnos la pérdida de valores humanos que causó en Europa. Tampoco es suficiente apreciar lo que se perdió: necesitamos entender que había personas detrás de esa pérdida, y que no nacieron diferentes a nosotros. Si usted desea entender qué significa ser humano, debe venir a Yad Vashem”.

Ahlén se incorporó al Proyecto Tolerancia tras visitar un cementerio judío en Karlstad, pueblo del sudoeste de Suecia donde 500 mujeres judías fueron a recuperarse después de la guerra. La primera vez que estuvo en el lugar, estaba convencido de que realmente no había judíos sepultados allí; pero bajo la guía de Mattson se abrieron sus horizontes, y se dio cuenta de que no solo quería incrementar sus conocimientos sobre el Holocausto, sino comprender por qué y cómo sucedió.

Ahlén quedó especialmente inspirado por el testimonio de un sobreviviente que escuchó en Yad Vashem. “Como trabajo con jóvenes, recibir información de primera mano es una forma de traer la historia a la vida y crear simpatía por las víctimas”, afirma.

Helena Hermansson, docente de Ciencias Sociales, está de acuerdo: “Los profesores suecos tienen la obligación de enseñar sobre el Holocausto y otros genocidios, pero necesitan aprender más sobre cómo enseñarlo. Los alumnos deberían ver la historia como un proceso en desarrollo, aprender del pasado y percibir a los individuos detrás de los hechos. De esta forma aprenderán que sus decisiones pueden hacer la diferencia”.

La profesora de Historia Ola Flennegard ha trabajado en educación sobre la Shoá desde 2001, y deseaba acudir a Yad Vashem para profundizar su comprensión, así como para aprender sobre los enfoques didácticos que emplea esta institución. “Sin un conocimiento profundo del Holocausto no podemos enfrentar a los neonazis. Un conocimiento superficial puede resultar catastrófico. La preservación de la memoria es tan evidente en Yad Vashem, y de un nivel tan alto... Necesitamos pasar de la enseñanza lineal a comprender qué sucedió antes y después, adquirir una mayor perspectiva. El Holocausto no se trata solo, ni siquiera principalmente, de los campos [de concentración y exterminio], sino sobre el vacío que debe descubrirse en Europa: seis millones de personas. Si sabemos dónde mirar podremos hallar trazas de lo que fue. Usted no puede ser educador y no querer enseñar acerca del Holocausto, no mostrar a sus alumnos la pérdida de valores humanos que causó en Europa. Tampoco es suficiente apreciar lo que se perdió: necesitamos entender que había personas detrás de esa pérdida, y que no nacieron diferentes a nosotros. Si usted desea entender qué significa ser humano, debe venir a Yad Vashem”.

Fuente y foto: revista Yad Vashem Jerusalem, No. 84, octubre 2017. Traducción NMI.

“Crecí en una familia bastante normal –mi madre y cinco hermanos–, pero en un ambiente xenofóbico. Mi hermano mayor pertenecía al movimiento neonazi, mi madre era xenófoba, mi abuelo era nazi en la década de 1940. Esa es la historia de mi familia”.

DENUNCIA

RECUERDA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

demuestra que no eres un robot *

Close