Israel reimpulsará producción de energía solar
28 Octubre, 2016
¡Escucha el mensaje!… Para después ya es tarde
28 Octubre, 2016
Mostrar todo

Fuerzas de Defensa de Israel ofrecen trabajo a jóvenes con autismo

ISRAEL/DIÁSPORA

Experiencia única de integración laboral

Fuerzas de Defensa de Israel ofrecen trabajo a jóvenes con autismo

A l cumplir 17 años y medio, los jóvenes en Israel saben que les espera un deber cívico, pero también legal: el servicio militar.

Tanto hombres como mujeres, independientemente de su condición socioeconómica o actividad, deben cumplir un tiempo de servicio al país (36 y 24 meses respectivamente), como miembros de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Y la mayoría de ellos lo esperan con ansia.

No todos, eso sí, pueden hacer el servicio militar. Quienes tengan problemas médicos importantes o discapacidades físicas o mentales son considerados como no aptos.

Los autistas son parte de ese grupo. O eran. Porque hoy en día el ejército de Israel cuenta con un programa para reclutar, entrenar y recibir jóvenes con autismo para labores "administrativas", muchas de ellas ligadas con inteligencia.

Roím Rajok, o "mirando lejos", es un programa diseñado para "entrenar adultos autistas en posiciones requeridas por las Fuerzas de Defensa de Israel y el mercado civil", según explican en su página web. Está dirigido a "adultos jóvenes, hombres y mujeres, que quieran ser voluntarios en las fuerzas armadas o integrarse al mercado laboral, en puestos donde tienen ventajas comparativas".

Los jóvenes deben tener entre 18 y 25 años, y haber sido diagnosticados dentro del espectro de autismo (incluyendo Asperger y Trastorno Generalizado del Desarrollo). Deben ser capaces de comunicarse sin necesitar compañía, además de saber leer y escribir en hebreo. También es necesario que tengan conciencia del tiempo y puedan cumplir con fechas límite.

Los seleccionados podrán formar parte de la exclusiva Unidad Especial de Inteligencia 9900, dedicada a todo lo relacionado con geografía, incluyendo mapeo, interpretación de fotografías aéreas y satelitales e investigación espacial, explica Tzáhal a través de su blog.

"Dentro de esta unidad hay una pequeña sub-unidad de soldados altamente calificados, que poseen extraordinarias capacidades visuales y analíticas. Son capaces de detectar hasta el más mínimo detalle, imposible para la mayoría de la gente. Lo único de este grupo de soldados de élite es que todos ellos están diagnosticados dentro del espectro del autismo".

Sin embargo, para ser parte del selecto grupo, un postulante pasa por una serie de rigurosas pruebas y entrevistas. Se busca garantizar que sean eficientes al analizar imágenes, que puedan ajustarse a la rígida estructura militar, y que no representen un potencial riesgo para ellos mismos o para las operaciones en que se verán envueltos.

Tras el proceso de selección, los jóvenes pasan seis meses de prueba. Durante los primeros tres meses asisten a la Facultad Académica Ono, en las afueras de Tel Aviv, donde reciben entrenamiento y aprenden habilidades básicas. Durante ese tiempo reciben apoyo de un equipo de terapistas, que los ayudan a manejar el estrés y evalúan si los jóvenes tendrán la capacidad para soportar la rigidez de la vida militar.

En los siguientes tres meses, los jóvenes son provisionalmente asignados a una unidad de las FDI donde trabajan como civiles, para adquirir experiencia. Finalmente, después del período de prueba, los participantes se unen a Tzáhal como voluntarios sujetos a aprobación.

Los seleccionados tienen la opción de dejar el ejército al final de cada año o completar el tiempo del servicio militar, según le explica Tal Vardy, cofundador de Roím Rajok.

El programa se lanzó en 2013, con un curso en decodificación de fotografías aéreas y satelitales. Este se basó en que la gente con autismo es muy visual, y muchos de ellos son muy pacientes y tienen la habilidad de enfocarse en los detalles, características esenciales para esta disciplina.

"Mucha de la gente con autismo es buena para realizar tareas de un solo foco, donde no solo son muy eficientes sino que además lo disfrutan", explica Richmal Maybank, consultora en inserción en empleos de la Sociedad Nacional de Autismo del Reino Unido.

Además son gente muy honesta, no ven razones para mentir, por lo que son muy confiables y leales", no solo con sus pares sino con el trabajo en sí, "lo que es muy útil si piensas en trabajos confidenciales", asegura Maybank.

Desde ese primer intento, que resultó exitoso, el programa se ha extendido a control de calidad, clasificación de información, recolección de información de inteligencia desde fuentes de internet abiertas, mantenimiento de sistemas electrónicos, ópticos y armamento, y control de calidad de software en desarrollo.

Los riesgos

No todo, sin embargo, es perfecto. Uno de los principales problemas para las personas en el espectro del autismo son los cambios. "No son buenos para eso. Les cuesta mucho manejarlos. Cualquier cambio debe anticiparse y no realizarse de improviso. Si no, se alteran", explica Maybank.

Esto ocurre por su incapacidad para imaginar cómo sería algo y prever situaciones por las que no han pasado. "Si yo te pregunto '¿Qué vas a hacer el miércoles?' y tú no sabes, te puedes poner en el caso, imaginar qué harás y contestarme: 'yo creo que…'. Esa capacidad de imaginar escenarios potenciales los autistas no la tienen, por lo cual lo desconocido o incierto les genera mucha ansiedad", explica la experta.

Otro tema con el que podrían tener problemas es con el cumplimiento de fechas límite. No por falta de eficiencia, sino una vez más por errores de comunicación. Necesitan instrucciones claras y directas. Los eufemismos o matices por educación no funcionan con ellos. "Muchos tienen problemas en cumplir plazos, porque la instrucción fue mal planteada. Si les dices 'Sería bueno tener esto para tal día' o '¿puedes tener esto para tal día?', no lo tendrás. Hay que decirles con claridad: 'Necesito este informe en mi correo en formato PDF el viernes'".

Otro inconveniente es que no perciben la jerarquía. No ven diferencias entre jefes y colegas, y a veces tienen problemas, por ejemplo, para hacerle preguntas personales al jefe o utilizar el lenguaje que usan con sus colegas hombres frente a las mujeres. No distinguen".

Pero el sector militar, con su sistema de órdenes claras y directas, puede ser un buen ambiente laboral para personas con autismo. Por ello, a la par que Tzáhal obtiene un personal dotado de gran potencial, con Roím Rajok se les ofrece una oportunidad en la vida.

Con información de BBC Mundo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

demuestra que no eres un robot *

Close