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OPINIÓN

La ruta de Telesur

Miguel Truzman*

T elesur es un canal de televisión multiestatal de noticias con sede en Caracas, que inició sus operaciones en 2005. En su programación se observa con claridad un perfil ideológico favorable a los países cercanos o afines a la República Bolivariana de Venezuela, y siempre muy crítico hacia el Estado de Israel.

Durante los últimos dos meses, hemos observado una serie de reportajes en los que Telesur identifica una supuesta “ruta” con símbolos y códigos hebreos, que tendrían como objetivo final asaltar el Palacio de Miraflores, con la intención de atentar contra la vida del presidente Nicolás Maduro y, en definitiva, dar un golpe de Estado. Uno de esos reportajes lo titularon “La Mossad israelí está detrás de los intentos golpistas”, señalando que esos supuestos códigos en hebreo también aparecieron anteriormente en países como Siria, Egipto y Libia.

Añaden que los símbolos y códigos en hebreo se encuentran en zonas donde protestan “grupos terroristas”, pero sabemos que los manifestantes que protestaron en las calles de Caracas por más de 120 días pidiendo libertad, tildados de terroristas por el gobierno, no pudieron pasar de Chacaíto por la fuerte represión ejercida por la Guardia y Policía Nacional Bolivariana, por lo que no se entiende cómo llegaron a las cercanías del palacio de gobierno.

En uno de esos videos publicados por Telesur se observa que, al lado del Maguén David (estrella de David), aparece el nombre de un tal “Hno. Delvalle Méndez” como guía espiritual, y su número telefónico; en otra pinta, debajo de otro Maguén David aparece la palabra “ALLAH”. De todo esto se desprende fácilmente que se trata de personas que identifican ciertos símbolos o palabras con situaciones cabalísticas, espirituales o esotéricas, que nada tienen que ver con una ruta secreta o una conspiración política. Tampoco existe indicio alguno de que estos símbolos o palabras hayan aparecido en los países mencionados, ya que no se conoce reporte o prueba de ello, siendo una mera especulación de los periodistas de Telesur, con el fin de armar una historia a la que añaden otros elementos o condimentos como el “bombardeo” del helicóptero al TSJ, el ataque a la 41ª Brigada Blindada del Ejército acantonada en Valencia, o las protestas en las residencias Los Verdes en el oeste de la capital; unen todos esos elementos inconexos con la llamada “Operación David”, cuyo nombre proviene de la batalla bíblica por todos conocida, en la que el pequeño judío David venció al gigante filisteo Goliat.

En los reportajes se hacen preguntas como “¿Tendrá Venezuela el mismo destino que los países árabes?”, o afirmaciones como “Autoridades venezolanas detectan posible amenaza extranjera”.

Estos ataques contra Israel o sus instituciones, achacándoles lo que pasa en cualquier parte del mundo, del Medio Oriente o Venezuela, han sido la fórmula utilizada desde la aparición de Los protocolos de los sabios de Sión, panfleto virulentamente antisemita publicado en 1902 en la Rusia zarista, en el que se planteaba una supuesta conspiración de unos judíos denominados “sabios de Sión” para apoderarse del mundo. Ese panfleto ha servido para que regímenes totalitarios como los bolcheviques, los nazis, e incluso gobiernos islámicos, entre otros, achaquen a los judíos cualquier situación nefasta, como el chivo expiatorio perfecto: antes de la Segunda Guerra Mundial al pueblo judío, y tras la creación del Estado de Israel al sionismo, al Mossad, etc.

Como miembro de la comunidad judía de Venezuela, rechazo esos intentos de demonizar al Estado de Israel, sus instituciones o al pueblo judío, utilizando fórmulas que han causado tanto dolor y sufrimiento, por las persecuciones, destierros, pogromos, asesinatos colectivos, y finalmente la Shoá (Holocausto).

Una investigación seria debe ofrecer pruebas fidedignas que apunten hacia la veracidad de una tesis, tal como en el recordado caso de Giovanni Vásquez, el “testigo estrella” del caso del asesinato de Danilo Anderson, que fue desenmascarado por una investigación periodística; o el recordado caso Watergate, por causa del que Richard Nixon tuvo que renunciar a la presidencia de Estados Unidos.

Todas estas ficciones truculentas de conspiraciones del sionismo, el Mossad o Israel como un todo, pudieran contener una alta dosis de Los protocolos de los sabios de Sión, y sabemos las consecuencias que puede traer, en una sociedad caotizada como la venezolana, la promoción de esas difamaciones, que como judío me preocupan y sobre las que tengo la obligación de alertar.

*Abogado internacionalista / Derechos humanos

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