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E l pasado 8 de agosto, el boxeador palestino Sultan Abu Al-Haj renunció a participar en un combate del Campeonato Mundial de Muaythai en Bangkok, Tailandia, porque su oponente era israelí: el druso Amit Madah.

Como informa el diario Aurora, cuando un entrevistador de la televisión oficial de la Autoridad Palestina le preguntó por qué se había negado a competir, Abu Al-Haj respondió: “Yo no tomé la decisión, fueron mis entrenadores y el Comité Olímpico [palestino]. Se me prohíbe competir con israelíes porque es mi dignidad, es deshonroso competir con ellos y reconocer al Estado de Israel”.

El Comité Olímpico Palestino está encabezado por el secretario del Comité Central de al-Fatah, Jibril Rajoub, un alto funcionario de la Autoridad Palestina.

La ONG Palestinian Media Watch (PMW) ha documentado ampliamente que Rajoub, quien también dirige la Asociación Palestina de Fútbol, no utiliza el deporte como un medio para la construcción de puentes o el establecimiento de relaciones pacíficas entre la AP e Israel, sino como una herramienta adicional para demonizar al pueblo y al Estado judío.

Aurora señala: “Un ejemplo extravagante de esto tuvo lugar durante la inauguración del primer Foro de Mujeres Periodistas Deportivas Árabes, cuando Rajoub se refirió a los judíos e israelíes como ‘satanes’ y ‘sionistas hijos de p…’, agregando que ‘la normalización con la ocupación es imposible, imposible, imposible sin excepciones’”.

Esto se suma a los mensajes antiisraelíes y antisemitas que la AP difunde constantemente a través de todos sus medios, en las mezquitas de Cisjordania, en su sistema educativo, e incluso en los nombres de sus campamentos de verano y en los crucigramas. Como se sabe, es usual que se dé el nombre de terroristas “mártires” palestinos a plazas, calles, estadios deportivos y eventos de toda clase.

En abril pasado, PMW presentó una denuncia formal ante las Comisiones de Disciplina y Ética de la FIFA (Asociación Internacional de Fútbol), contra Rajoub y la Asociación Palestina de Fútbol, debido a esta reiterada conducta que viola los estatutos de la FIFA, su Código Disciplinario y la ética deportiva, poniendo como ejemplos su glorificación del terrorismo y promoción del odio a los judíos.

La FIFA recibió la denuncia, pero casi medio año después no ha sucedido nada.

En un comunicado, PMW señala: “Hemos revisado cientos de decisiones del Tribunal de Arbitraje de Deportes (corte suprema del deporte en el mundo), y hemos visto que la FIFA y la comunidad del fútbol actúan con fuerza para castigar violaciones menores cuando son cometidas por otros clubes de fútbol, o incluso por sus aficionados. Sin embargo, la PFA y el racismo de Jibril Rajoub y su promoción del terrorismo, todas violaciones graves, están siendo ignoradas por la FIFA”.



El 30 de agosto, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución muy importante para la seguridad de la frontera norte de Israel: fortalecer las funciones de las Fuerzas Provisionales de las Naciones Unidas en el Líbano (Unifil).

Como informa el portal Noticias de Israel, todo comenzó en junio, cuando la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, visitó la frontera israelo-libanesa junto a su par israelí, Danny Danon, y el jefe de gabinete adjunto de Tzáhal, Aviv Kojavi. Allí le explicaron lo limitado de las funciones de la Unifil, lo que coartaba su eficacia.

Ahora la Unifil deberá aumentar su presencia, entrando en áreas donde hasta ahora no ejercía patrullaje alguno, sobre todo aldeas que se sabe son bastiones del grupo terrorista chiíta Hezbolá. Por otra parte, la fuerza de la ONU deberá informar en tiempo real cualquier violación que detecte a lo acordado en la resolución 1701 del Consejo de Seguridad, aprobada tras el final de la Segunda Guerra del Líbano (2006).

Esto no solo ha sido producto de la visita de Haley; además, la misión diplomática de Israel en la ONU difundió, entre los representantes de varios países, informes de seguridad anteriormente clasificados sobre las actividades de Hezbolá en la zona.

El embajador Danon celebró esa decisión, que marca una diferencia con el comportamiento tradicional del máximo organismo internacional con respecto a la seguridad del Estado judío. “Este es un importante logro diplomático que podría cambiar la situación en el sur del Líbano, y exponer la infraestructura terrorista que Hezbolá ha creado en la frontera con Israel”.

Otro efecto de esta resolución, comenta el portal Noticias de Israel, es una pérdida de legitimidad para Hezbolá, que ha intentado por mucho tiempo ser reconocido como fuerza política respetable.

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