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VIDA RELIGIOSA

Por: Eitan Weisman
Rabino de la Unión Israelita de Caracas
rabinoeitan@gmail.com

Parashat Vaetjanán

D e acuerdo con nuestros sabios, con 515 oraciones Moshé se dirige a Dios. Nuestro Maestro le está rogando que le levante el castigo impuesto, y le permita ingresar a Eretz Israel (la palabra vaetjanán en hebreo significa “rogar”, y el valor numérico de las letras que componen dicha palabra es de 515). La respuesta del Creador fue tajante: “Rav laj” (“Basta, no pidas más”).

¿Cuál es el motivo por el cual la Torá nos relata este hecho? ¿Para demostrarnos acaso lo severo que fue el Todopoderoso con Moshé? El hecho de que Moshé no lograra que Dios modificase su veredicto, pudiese llenarnos de desesperanza, ya que si un individuo de la estatura moral y espiritual de Moshé Rabeinu no logra ser escuchado por el Todopoderoso, implica que para nosotros no existe la opción de ser escuchados por el Creador.

Si seguimos avanzando en el relato, observamos que el petitorio de Moshé sí obtuvo respuesta: a pesar de que la entrada a la “Tierra prometida” le fue vedada, recibió la instrucción de subir a Har Nevó, desde donde podría ver todo Eretz Israel. Por lo tanto, podemos inferir que el rezo sí tiene utilidad, ya que si no anula totalmente el veredicto, por lo menos puede modificarlo en algo.

Una enseñanza adicional de este relato es que Moshé no cesa de pedir que le sea perdonado su error y se le permita entrar con su pueblo a la tierra que mana leche y miel. Como se mencionó, según nuestros sabios 515 veces solicitó le fuese revocado el castigo, hasta que Dios le ordenó no tocar más el tema. Nuestro maestro pone su fe inquebrantable en Dios, solicitando, rogando y pidiendo, sin perder la esperanza y la fe, hasta que el Creador le ordena cerrar el asunto. Él está consciente, no existe otra posibilidad, depende de Dios, y así lo reconoce.

La Torá nos trasmite adicionalmente una enseñanza sumamente importante, que se refiere al hecho de que no recibir respuesta no implica que nuestros ruegos no fueron escuchados; a veces el silencio implica que la respuesta es negativa. Adicionalmente, debemos ser lo suficientemente humildes para reconocer que, a pesar de desear algo intensamente, pedir con la mejor de las intenciones y obtener un “no” por respuesta significa que nuestro planteamiento, por más que lo deseemos, no necesariamente es beneficioso para nosotros. Si Moshé recibió un “no” por respuesta, a nosotros, individuos muy lejanos a la estatura alcanzada por Moshé Rabeinu, con más razón nos puede y nos va a ser negado algún requerimiento.

Al igual que Moshé, no debemos desesperar e insistir, siempre existe la posibilidad de que nuestra petición sea aceptada. Moshé lo intentó 515 veces, nosotros podemos intentarlo varias veces. Es la manera de demostrarle al Todopoderoso nuestra confianza en él, de que estamos conscientes de nuestra dependencia de su ayuda, y así lo reconocemos.

Quizá esta manifestación es la que se requiere para que nuestro ruego sea admitido, escuchado y aprobado. ¡Amén!

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