Nasó: Realidad espiritual
10 Junio, 2016
Peri Habaten
10 Junio, 2016
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Peri Habaten: “nacimos para ver nacer”

DOSSIER

Peri Habaten: “nacimos para ver nacer”

Redacción NMI

Esta es una organización creada por miembros de la kehilá con experiencias personales en el camino hacia la fertilidad, y respaldada por médicos y rabinos de talla mundial, con el fin de brindar información y apoyo en la anhelada búsqueda de traer un bebé al mundo.

Misión

Brindar apoyo a las parejas de la comunidad judía que presenten dificultades para tener hijos, cubriendo sus necesidades en diversas áreas como soporte emocional, asesoría médica y rabínica, supervisión de acuerdo a los requerimientos halájicos en los tratamientos de fertilidad, y apoyo económico para los procedimientos.

Visión

Ser una organización comunitaria que sirva como facilitadora del camino hacia el crecimiento de las familias judías, haciendo uso de los medicamentos que Dios ha dispuesto en esta generación para aumentar la posibilidad de concebir.

Valores

Actuar apegados al código de ética profesional, garantizando la confidencialidad y seriedad que estos procedimientos requieran, rigiéndose por los lineamientos que dicta la siempre vigente ley judía en relación con los procedimientos de reproducción asistida.

Una solución científica y halájica

Cuando una pareja pasa cierto tiempo sin lograr concebir, puede experimentar inquietudes y frustración. Con frecuencia surge la pregunta: “¿Qué es lo que nos está pasando?”, y se inicia la búsqueda de las posibles causas. Es entonces cuando comienza la labor de esta organización de apoyo.

Peri Habaten (“fruto del vientre” en hebreo) se caracteriza como un puente que enlaza apropiadamente la ciencia y la Torá para la ayudar en la concepción. Entre sus múltiples servicios, procura que los procedimientos que se llevan a cabo cumplan con todos los estatutos religiosos, favoreciendo desde el punto de vista físico y espiritual el nacimiento del nuevo integrante de nuestro milenario pueblo.

El equipo de Peri Habaten está conformado por un selecto grupo de supervisoras, entrenadas por profesionales en el área, con el fin de acompañar a la pareja en el proceso y facilitarles el logro de su tan importante misión.

Si el médico sugiriese recurrir a un plan de reproducción asistida (inseminación artificial o fertilización in vitro), debe saber que el Judaísmo prevé una serie de lineamientos para que estos procedimientos se lleven a cabo dentro de los estándares de pureza. La Halajá (ley judía) requiere de supervisión durante las fases en las cuales se manipulan las muestras, posteriormente los embriones, y la trasferencia de los mismos al útero. De haber vitrificación de embriones para un uso posterior, se identificarían y se sellarían.

Todo esto se realiza para dar fe a los padres de que alguien estuvo allí con el fin de dar testimonio y un ojo espiritual, generando una energía que incluye a Dios en el hermoso proceso de la creación de una vida nueva.

Para el especialista Isaac Benjamin, es importante destacar que esta labor se lleva a cabo en atención a la más estricta Halajá, supervisada en todo momento por rabinos calificados con conocimiento y experiencia, con el único propósito de obedecer a Dios en el cumplimiento de la mitzvá de Perú Urvú (“Creced y multiplicaos). Comenta Benjamin: “El nacimiento de un niño siempre es un milagro, y utilizar los alcances en medicina reproductiva en conjunto con Peri Habaten, nos permite estar un paso más cerca de este bello milagro”.


Lo que dice el Judaísmo

En el libro The third key (“La tercera llave”), del rabino Baruj Finkelstein, se explica la relación entre bitajón (fe segura) e hishtadlut (esfuerzo): existe una dinámica entre estos factores. ¿Cuál es el balance correcto entre fe y esfuerzo en el tema de la fertilidad?

Así como en muchos otros asuntos de nuestra vida, debemos ver al médico como un emisario de Dios, mientras que tenemos una fe infinita de que el bebé va a llegar cuando Él así lo disponga. La pareja ha de tener la guía religiosa de un rabino especializado en el tema, quien tendrá las palabras correctas para cada caso particular, a la par de una ciencia que avanza a pasos agigantados. La pareja ha de tener mucha fe en el proceso, y saber que el resultado depende exclusivamente de Hashem.

Hashem tiene tres llaves: la de la lluvia (la base que nos sostiene la vida en el presente), la de la resurrección (el mecanismo para nuestras vidas futuras) y la de la fertilidad (la creación de una vida nueva). Las tres son milagros que ocurren en el momento que Hashem destina como el correcto para que sucedan. Solo Él tiene la llave para el momento en que nacerá un bebé. Sin embargo, si Hashem ha hecho posible la creación de estas nuevas tecnologías, podemos utilizarlas para bien mientras llevemos a cabo los lineamientos descritos por la Halajá, siempre vigente en nuestros días.

Peri Habaten ofrece mensualmente un ciclo de “Coaching para la mujer judía de hoy” en el Centro Creativo Brief-Kohn de Hebraica, dictado por médicos especializados, rabanit, sicólogos y nutricionistas, entre otros, con la finalidad de brindar información desde diversos puntos de vista, concienciando a las asistentes para una relación positiva con su entorno a través de charlas, videos y material de apoyo. Estas actividades se informan oportunamente a través de los medios comunitarios.

¿Cómo actuar de una manera positiva con una pareja durante la búsqueda del embarazo?
  • Acepta sus decisiones y comprende sus emociones.
  • Tómala en cuenta para tus alegrías y no te sorprendas si no asisten.
  • Salúdala, envíales un detalle, de esa manera sabrán que estás ahí para ellos de una manera discreta.
  • Tómate unas vacaciones. El estrés inhibe. ¡Relájate!

  • Frases cliché que debes evitar
  • ¿Cuántos hijos tienes?
  • ¿Estás embarazada?
  • Ya estoy cansada de este embarazo/bebé/niño.
  • ¿Sabías qué?
  • La tefilá (rezo) de una persona que se encuentra dentro de una prueba o de una espera indefinida alcanza un lugar muy especial en los cielos, porque no sabe con qué puede encontrarse ni en cuánto tiempo va a llegar.
  • La infertilidad no es un castigo. Se sabe que la razón por la cual Hashem hizo esperar a nuestras matriarcas fue porque serían bendecidas con hijos justos. Todo se trata de paciencia y fe.
  • Está demostrado que las parejas que cuidan los preceptos de pureza familiar tienen un mayor índice de consecución de embarazos. El momento más fértil de la mayoría de las mujeres ocurre en los días posteriores a sumergirse en el mikve.
  • Los querubines que se miran entre sí en el Mishkán, nos demuestran que la pareja y el amor entre ellos es la base de una familia.
  • La tzedaká que dones a Peri Habaten es deducible de tu maaser.
  • Testimonios

    “La organización Peri Habaten está conformada por personas que han experimentado la prueba de la infertilidad, conoce a los médicos, las medicinas, los procedimientos. Éin Jajam Kebaal Nisayón: “No hay inteligente como el que tiene la experiencia”.

    Rabanit Hadara Weisman

    “Agradezco a Hashem la oportunidad de hacer trascender mis buenos deseos hacia otros, elevando las manos no solo para rezar sino también para proveer una asistencia tangible. Peri Habaten se ocupa de cada detalle para que la pareja se sienta cómoda, querida, protegida y mimada”.

    Colaboradora de Peri Habaten*

    “Cuando asisto a la supervisión, rezo por la pareja, por el éxito en este tratamiento, por mí y mi esposo, por la fertilidad colectiva. Ver la mano de Hashem, dividida y multiplicada en un caso en que se han dado pocas esperanzas médicas, es una prueba que permite fortalecer mi fe y apoyar a otros en este camino”.

    Supervisora de Peri Habaten*

    “Agradezco a Hashem por haberme dado la oportunidad de contar con una supervisora que me ayudó a hacer las cosas de manera apropiada, a llevar el tratamiento con tranquilidad y alegría, con fe de que todo lo que pasaría sería por mi bien y lo aceptaría con facilidad”.

    Paciente de Peri Habaten*

    * (Algunos nombres se mantienen en reserva a solicitud)

    Peri Habaten: Por el milagro de la vida

    Rabino Isaac Cohen*

    La primera mitzvá de la Torá es Perú Urvú, “Creced y multiplicaos” (Bereshit 1:28). ¿Por qué? Porque nuestro paso por este mundo (Olám Asé) es transitorio y temporal, y no puede tratarse simplemente de saciar nuestras necesidades y de satisfacer nuestras aspiraciones individuales como si fuésemos seres solitarios y egoístas. El mundo, así lo dispuso Dios, es continuidad y legado, trabajo colectivo y experiencia compartida, enseñanza y trasmisión de valores y de principios generación tras generación; eso lo conseguimos a través de los niños, de nuestros hijos. Todo eso con el propósito y fin último de asociarnos a Dios y perfeccionar su creación, y de ese modo contribuir con nuestra porción de tiempo y con nuestro humilde esfuerzo a redimir al ser humano.

    Enseñaba Rabí Akiva (Tanjumá Tazría 5): “El Todopoderoso nos ha impuesto la tarea de acrecentar lo que él ha creado”. ¿Qué sería del mundo sin los niños? Cuánto más cruel sería aún la vida si no existiesen los juguetes, aquellas personitas mágicas y encantadoras que con su sola presencia nos alegran y alejan de nosotros el pesimismo o la desesperanza. Leemos en Maséjet Temurá (14b): “El mundo se sostiene por el aliento de los niños”.

    Una pareja se une en matrimonio, da inicio a un nuevo hogar y a una nueva visión del mundo, pero sucede que pasa el tiempo y los hijos no vienen, toda aquella ilusión que tenía esa joven pareja el día de su matrimonio comienza de algún modo a resquebrajarse. La Torá, en séfer Bereshit, aborda este tema en más de una ocasión; de manera vívida y elocuente nos muestra la angustia de Sará, Rivká y Rajel, que no la tuvieron fácil. Cuántas tristezas y sinsabores padecieron porque no podían traer hijos al mundo, y a pesar de la gran Emuná que tenían en Dios, sus vidas se llenaron de amargura por ese motivo. Fue este sentimiento lo que llevó a Abraham Avinu a preguntarle a Dios (Bereshit 15:8): ¿Bamá Edá Ki Irashéna? (“¿En qué sabré que he de heredar?”).

    Más adelante, en Bereshit 25:21 leemos: “Y rogó Itzjak a Hashem por su mujer, que era estéril, y accedió Hashem, por lo que Rivká concibió”. Y está escrito cómo el desconsuelo hizo presa de Rajel (Bereshit 30:1): “Y vio Rajel que no le daba hijos a Yaakov, y envidió a su hermana. Entonces le dijo a Yaakov: ‘Dame hijos, si no como una mujer muerta soy’”.

    Por todo eso pienso que la labor de la institución Peri Habaten, que apoya, orienta y asesora a aquellas parejas de nuestra comunidad que no han podido tener hijos, es algo tan relevante y maravilloso que las palabras de elogio se quedarían cortas y sin sentido. Lo más importante es que toda esta abnegada y desinteresada labor se lleva a cabo en atención a la más estricta Halajá, supervisada en todo momento por importantes y calificados rabinos con gran conocimiento y experiencia en todo lo relacionado al complejo tema de la “reproducción asistida”.

    Deseo aclarar de manera enfática que el Judaísmo de ninguna manera rechaza este fantástico avance de la ciencia moderna, sino que exige que estas novedosas técnicas sean aplicadas sin menoscabo de la dignidad humana, y con el único propósito de obedecer a Dios en el cumplimiento de la mitzvá de Perú Urvú. También deseo, y además considero un deber, felicitar a Esther de Benhamou, una auténtica Éshet Jáyil, mujer virtuosa, digna hija del Am Israel, que de manera eficiente, carismática y generosa preside con tanto acierto esa institución, Peri Habaten, consagrada al milagro de la vida, y que trae alegría y esperanza a los hogares judíos de nuestra querida kehilá.

    Una de las más grandes alabanzas que recibe el Todopoderoso, cuando entonamos de manera solemne el Halel en su honor, es (Tehilím 113:9): “¿Quién como él hace sentarse en familia a la mujer estéril como gozosa madre de sus hijos?”. Siga usted, señora Benhamou y su equipo, adelante con esa labor, y que Dios Todopoderoso los recompense y los colme de bendiciones, y digamos todos Amén.

    *Rabino principal de la AIV

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  • Fuentes:

  • Peri Habaten / Esther Benayoun de Benhamou y Kelly Shukrun de Bendahan
  • The third key
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