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Sin palabras

KEHILÁ

Sin palabras

Charles Benzazón y familia

Después de saludarlos, quería escribir unas líneas para agradecer y enaltecer por sobre todas las cosas el desenvolvimiento, la logística, pero sobretodo la inmejorable organización que tuvieron los directivos de nuestra maravillosa Hebraica, con motivo del Macabi Fest Bogotá.

Soy bastante conservador y tuve mis dudas cuando decidí acompañar a mi hijo Abraham quien participaba en la categoría de Básquet.

Durante esa semana coincidió con la festividad de Purim y por ende con el ayuno de Esther.

Así que mi esposa Anat, mis hijos y yo, teníamos cierto resquemor con respecto al movimiento que aquello implicaría. También pasaríamos shabat fuera de casa, y aunque nos habían comentado un poco cómo sería todo, estábamos a la expectativa.

Sin embargo, debo confesarles, que mis temores y mis dudas, no solo fueron despejados, mejor aún, se transformaron en gratitud, y en sorpresa, porque la atención prácticamente personalizada, la entrega y la dedicación que tuvieron los señores organizadores Anabella Jaroslavsky, Próspero y Rita Benarroch, Simon y Estrella Benarroyo y Yamín Benhamú, son meritorias de estas líneas que deseo dedicarles en lo personal.

Hablando por mí, (porque cada quien cuenta su historia como le va), doy fe de que no sólo somos afortunados por contar con un centro comunitario como el nuestro, lo mejor es que contamos con personas con una entrega, y una mística invaluable. Seres humanos extraordinarios que me hicieron sentir a mí y a los míos, que el respeto y el buen trato hacia los demás, es un valor que debemos transmitir y contagiar entre nosotros mismos.

En un mundo donde estamos cada día menos sensibles y por consiguiente más presionados por los muchos problemas que nos agobian, (empezando por la triste situación que padecemos los que "sobrevivimos" en Venezuela), me maravilla haber tenido la experiencia única de sentirnos bien cuidados y resguardados. Bien atendidos y mimados; antes de hacer una petición, ya tenía lo que quería. Ya me estaban resolviendo, incluso mejor de lo esperado. Mi experiencia durante este viaje no fue buena, tampoco excelente. Fue perfecta.

No hubo un detalle de más ni de menos que no estuviese cubierto por ustedes.

No se les escapó ni lo más mínimo.

Una organización de primera línea, impoluta y que nos dejó a todos con un buen sabor y con muchas ganas de repetir esta vivencia.

Un trato excepcional y sobretodo una experiencia única e irrepetible.

Hoy más que nunca ¡gracias Hebraica! por seguir siendo el mejor centro comunitario del mundo y nuestra segunda casa.

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